El Senado está en una encrucijada. Si le da vía libre a la consulta popular anunciada por el presidente Gustavo Petro, tras la derrota que sufrió el Ejecutivo esta semana con el archivo de la reforma laboral, el país entraría en una campaña que, según expertos y sectores políticos, avivaría la polarización política. Pero si no le da luz verde a la propuesta, que llegaría en las próximas semanas, nadie duda de que los ataques contra el Legislativo se intensificarán, a pesar de que negar eventualmente la consulta es una facultad que legalmente tiene el Congreso.
Hubo discusiones acaloradas en el Congreso. Foto:
El presidente Petro ya dio pistas de su estrategia si el Senado se niega a aprobar el mecanismo con el que busca, en pleno año preelectoral, que haya votaciones para que los colombianos se pronuncien sobre los puntos centrales de la reforma laboral. Ese proyecto se hundió el martes en la Comisión VII del Senado, donde las mayorías apoyaron la ponencia negativa en ejercicio de sus funciones legítimas y de independencia de poderes.
Mientras los parlamentarios discutían la iniciativa, Petro, desde la plaza de Bolívar, prendía motores para la campaña del 2026 con lo que para muchos sonó como una amenaza contra el Congreso: “Arranca la consulta popular, la movilización es permanente y creciente. Tendrá su máximo no el día de hoy con los votos de los que ya vendieron su corazón a la codicia, sino en la plenaria del Senado, donde cada senador debe recordar que no es más que un simple representante del pueblo y debe obedecerlo. Si le da miedo el pueblo que representa, entonces el pueblo los sacará del Congreso, como tiene que ser”, dijo el Presidente ante sus seguidores, acompañado en tarima por sus ministros, algunos congresistas y la dirigencia sindical.
Arranca la consulta popular, la movilización es permanente y creciente
Gustavo PetroPresidente de Colombia.
La declaración, dice el presidente de la corporación, Efraín Cepeda, es un claro intento de intimidación contra un poder independiente. “El golpe de Estado no es solo tumbar al Presidente, sino tratar de tumbar a un Congreso legítimamente elegido, que toma decisiones legítimas”, insistió el parlamentario.
¿Un aumento de la polarización?
Con la presión de ‘la calle’ convocada abiertamente por el Gobierno, incluso con polémicas jugadas como la declaración de un día cívico para tratar de llevar más gente a sus marchas, los ocho senadores de la Comisión VII mantuvieron su voto en contra de la iniciativa.
Y sobre ellos cayó el discurso presidencial, que incluyó frases como esta: “Se burlan de la señora que se madruga a las 4 de la mañana, apenas le da un beso a su bebé dormido y salen a coger el bus repleto para llegar al extremo norte para rendirle un tinto al señor hijo de papi y mami que no sabe ni siquiera qué es el centro de Bogotá”. Para Gabriel Cifuentes, columnista de este diario, ese precisamente ese ambiente “de guerra”, como lo dijo Humberto de la Calle, el que hace daño: “El mensaje que se envía no conduce a nada distinto a atizar una ya agravada polarización”.
El presidente Gustavo Petro este martes en la plaza de Bolívar de Bogotá. Foto:Sergio Acero. EL TIEMPO
Los costos políticos son otro frente que tendrán que lidiar los parlamentarios de cara a la consulta, que promete se la más dura batalla que se libre en el Capitolio desde diciembre de 2016, cuando se aprobó el fast track del marco jurídico del acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las Farc.
“La encrucijada no tiene tanto que ver con la coherencia política, sino con los incentivos con los cuales los senadores van a votar afirmativo o negativo. ¿A qué me refiero con incentivos? Por un lado, los costos de transacción política, es decir, los costos que implica negociar esos votos, pero también los costos frente al electorado. La gente puede cobrar este costo en territorio”, asevera el analista político Alejandro Chala.
Los movimientos en el Ministerio del Interior para redactar las preguntas
El ministro del Interior, Armando Benedetti, se está moviendo intensamente para agilizar el trámite de la consulta y llevarla lo más pronto posible al Congreso. El martes, mientras se hundía la reforma laboral, aseguró que ya no importaba esa reforma y que su apuesta sería la consulta. El viernes anunció que la consulta llegaría la primera semana de abril al Senado. Insistió en que no serán más de 12 preguntas las que se presentarán, las cuales, adelantó, serán “muy sencillas”. Por ahora, en manos de Benedetti está la elaboración de las preguntas que se enviarán al Congreso, pero se espera que reconocidos constitucionalistas las revisen antes de remitirlas al Capitolio para blindarse.
Comisión VII del Senado discute la reforma laboral del Gobierno. Foto:Milton Díaz. EL TIEMPO
Paca Zuleta, directora de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes, afirmó que si bien el Presidente está en su derecho de hacer la convocatoria, el Senado también está en facultad de negarla. Sin embargo, hizo un llamado a la prudencia. “Estamos adivinando cuál es el panorama. Usted puede estar en contra de las preguntas, pero no por eso puede estar en contra de la convocatoria. Es muy pronto para tomar posiciones. Todos tenemos que ser prudentes. El Presidente está en su derecho, el Senado tiene que votar y tomar decisiones sobre algo que no conocemos”.
De hecho, en este momento es complicado hacer una predicción sobre el futuro de la consulta. El Gobierno podría tener fijos 40 votos en este momento, entre el Pacto, Comunes y senadores de Alianza Verde y ‘la U’. Le faltarían 13 votos para anotarse una victoria en una corporación donde han sido más las amarguras.
Pero lo cierto es que se está moviendo un bloque de liberales, conservadores y parte de ‘la U’ para decir no. Ya Cambio Radical anunció su voto negativo y, en ese sentido, sería el voto del uribismo. Será un gran pulso que, una vez más, pondrá a prueba a las instituciones y la democracia.
MATEO GARCÍA
Subeditor de Política