Irene, conocida como Chocha, tiene 90 años y una vida marcada por la dedicación al trabajo y el compromiso con sus pasiones. A pesar de la falta de una educación formal en su juventud, debido a la necesidad de ayudar a su familia, logró aprender a leer, escribir y convertirse en una referente en su comunidad. Su rutina, lejos del estrés urbano, ha sido fundamental para mantener su salud y vitalidad a lo largo de los años.
Una vida tranquila y activa
Chocha vive en un pequeño pueblo argentino, en una zona rural de poco más de 1.200 habitantes, donde los días transcurren sin la agitación propia de las grandes ciudades.
Este estilo de vida más calmado es, según ella, uno de los factores que le ha permitido llegar a los 90 años sin grandes complicaciones de salud.
En su día, camina entre 15 y 20 cuadras para hacer los mandados, y no es raro que alguien la detenga en la calle para preguntarle sobre su bienestar.
Se caracteriza por ser una abuela presente, sorprende a sus seres queridos con alguna torta o preparación casera para disfrutar de la tarde.
También, la mujer practica gimnasia y tiene un estado físico que muchos envidian.
"Yo voy al médico cuando tengo que ir y el tratamiento que me da lo hago. Pero no voy muy seguido", comentó, asegurando que su salud no ha sido un tema de preocupación constante.
Camina varias cuadras para hacer los mandados. Foto:iStock
La importancia de mantenerse activo
A los 78 años, Chocha perdió a su esposo, lo que significó un cambio importante en su vida. Sin embargo, supo adaptarse a la pérdida y, en lugar de caer en la tristeza, encontró nuevas actividades para llenar su tiempo.
Se inscribió en clases de baile, profundizó su relación con amigas y hasta participó en una importante competencia de repostería, obteniendo el primer lugar.
En cuanto a su secreto para mantenerse activa y con buena salud, señaló: "Yo soy creyente, creo mucho en Dios, ahora hay que ver hasta donde él quiere que yo siga".
Irene, en sus clases de baile. Foto:Redes sociales
El apoyo familiar como pilar fundamental
A lo largo de su vida, la familia fue un pilar esencial para Irene. Tiene cinco hijos, 12 nietos y una bisnieta, y muchos de ellos residen en Tandil, ciudad en Argentina-
Aunque la distancia no es un obstáculo, ya que Irene viaja frecuentemente para visitarlos. "Con la fuerza de todos mis hijos, de todos mis nietos, yo salí adelante", afirmó, destacando cómo el apoyo de sus seres queridos ha sido crucial en los momentos más difíciles.
Además de sus visitas familiares, Chocha se mantiene ocupada realizando trabajos de costura, una de sus pasiones. "Yo hice lo que tenía que hacer, seguir para adelante. No hay que quedarse, porque hay mucha gente que dice: ‘Me da vergüenza, no voy a tal lugar o no quiero salir’. La vergüenza hay que dejarla de lado. Hay que moverse", manifestó.
Participó en una importante competencia de repostería y obtuvo el primer lugar. Foto:Redes sociales
Un mensaje para la juventud
La longevidad de Chocha no solo es producto de su rutina física y mental, sino también de su enfoque en la vida. Ella ha vivido con la firme creencia de que hay que hacer lo que a uno le gusta, sin miedo a enfrentar los desafíos.
"Yo deseaba ser cocinera y lo fui. Deseaba ser costurera y me formé en eso. Todo lo que pensaba en hacer, lo cumplí. Por eso, la juventud tiene que hacer lo que les gusta realmente, eso que les da felicidad, e ir siempre para adelante", concluyó.
Emiliano Pettovello
La Nación (Argentina) / GDA.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de un periodista y un editor.