Su candidatura se ha convertido en un fenómeno político, en medio de una campaña en la que la derecha chilena lleva la delantera en las encuestas, aunque está representada por tres facciones distintas: la más tradicional, por la exalcaldesa Evelyn Matthei; la más conservadora, por José Antonio Kast; y, a la derecha de esa derecha, ha irrumpido el llamado Partido Nacional Libertario, fundado en 2024 por el diputado Johannes Kaiser, quien –en diálogo con EL TIEMPO, en Santiago– defendió la mano dura en materia de migración y aseguró que lo “único bueno del gobierno de Gabriel Boric es que va a terminar pronto”.
¿Cuáles son sus principales propuestas?
Soberanía, independencia, control de frontera, control de la delincuencia y que volvamos a tener crecimiento económico. Estoy ofreciendo una reconstrucción de la institucionalidad de nuestro país, el reordenamiento de nuestro sistema judicial, que es un desastre, está politizado y se ha transformado en una gangrena de la República. Estamos ofreciendo también un cambio de eje en la perspectiva de la relación del Estado con el ciudadano. El Estado, el político, es sirviente del ciudadano, no su señor. El ciudadano no es súbdito, por tanto, meterse en muchos campos de la vida, que es privada. No tenemos derecho a meternos en la vida de la gente. No deberíamos meternos en su bolsillo, ni en su cama, ni en su iglesia, ni en lo que piensan, ni en lo que dicen.
Johannes Kaiser (c) creó su propio movimiento político, el Partido Nacional Libertario. Foto:@JouKaiserPrensa / X
Suena muy parecido a las banderas de Javier Milei. A usted, de hecho, lo califican como el ‘Milei chileno’, ¿comparte principios con el presidente de Argentina?
Absolutamente. Con el presidente de Argentina, con Ronald Reagan, con Thomas Jefferson, con Margaret Thatcher, con quienes recuperaron el orden y la economía chilena en los 80, con todos ellos comparto principios. Son los principios de la libertad, que son los principios del Estado reducido al servicio del ciudadano. Ese es el tipo de principio que tenemos en común y que es el principio que normalmente hace grande a las naciones. Mientras que el principio de andarle metiendo la mano a la caja y a la vida de las personas, normalmente las empobrece y las transforma en naciones de esclavos. Y eso lo vemos en Venezuela, Cuba y en otros países.
En relaciones exteriores, ¿cómo serían durante un eventual gobierno libertario en Chile, particularmente con Colombia?
Con el debido respeto que se merece toda nación que se ha dado su propio gobierno, yo creo en el principio de autodeterminación de los pueblos. Ahora, si llegase a producirse algo que normalmente se produce con los gobiernos de izquierda, que sería la interferencia en asuntos internos de mi país, y no estoy hablando de Colombia especialmente, pero nos ha sucedido con Venezuela y nos ha sucedido con Cuba, no lo toleraríamos y no lo dejaríamos pasar.
¿Cómo ve usted al país en la era de Donald Trump, que ha tenido posiciones muy duras frente a temas arancelarios y que estaba apuntando a, por ejemplo, aranceles al cobre, que es uno de los principales productos que exporta Chile?
Nosotros no tenemos un interés en ser víctimas de los aranceles de Estados Unidos, eso es evidente. También tener presente que el mercado internacional del cobre es un mercado internacional. Si Estados Unidos no compra cobre en Chile, lo tiene que comprar en otra parte. Pero, evidentemente, no tenemos ninguna intención de tener una relación conflictuada ni con Estados Unidos ni con China, que es otro de nuestros grandes socios comerciales, ni con otros países en el mundo. Chile tiene como prioridad defender sus propios intereses.
Y, en el caso de ganar la presidencia, ¿qué relación tendría con el régimen de Nicolás Maduro?
Nosotros no tenemos relaciones diplomáticas con la tiranía venezolana. Yo, por lo menos, fui el primero en Chile que reconoció a Edmundo González, y eso no va a cambiar. Creo que el Gobierno venezolano ya ha hecho suficiente daño en Latinoamérica, exportando la pobreza que ellos mismos han generado a su propio pueblo, haciendo salir de su país a millones de venezolanos por sus políticas barbáricas y delincuenciales. Y los han exportado al resto de Latinoamérica, que ha tenido que hacerse cargo de la tragedia humanitaria que han desatado.
Chile ha tenido una posición muy dura frente a Israel por lo que está sucediendo en la Franja de Gaza, ¿su gobierno cambiaría esta postura?
La posición de Chile, históricamente, ha sido la posición de exigir el respeto del derecho internacional a todos los involucrados en los distintos conflictos. Eso sí, también hacer presente que nosotros reconocemos tanto el principio de autodeterminación de los pueblos como el principio del derecho a la legítima defensa. Nosotros no queremos en Chile, donde tenemos comunidades palestina y judía muy importantes, que el conflicto del Medio Oriente sea importado a nuestro país. Creemos que ese conflicto es lamentable, que es condenable desde el punto de vista humanitario que se haya mantenido durante tantas décadas.
Si hablamos de política interna, tanto el Partido Republicano como su Libertario representan a la derecha más conservadora en Chile, pero, ¿en dónde radican sus diferencias?
El partido de José Antonio Kast es un poco más conservador y, sin duda, él estuvo dispuesto, en una situación especial de nuestra historia republicana, a entrar en negociaciones respecto de puntos que nosotros considerábamos innegociables, y esa es la razón del quiebre al final. Lo que a nosotros nos diferencia es, entre otras cosas, nuestra visión del Estado. Nosotros somos mucho más críticos del Estado que el Partido Republicano y podríamos plantearlo, a veces, como un peligro para las libertades. Aunque tenemos muchos elementos en común, tenemos ciertos acentos que colocamos en principios que queremos defender y que son innegociables.
Comparten, eso sí, las políticas migratorias, ¿por qué cree que la migración se ha convertido en un problema en Chile?
Porque en ocho años ha llegado más inmigración a Chile, proporcionalmente hablando, de lo que ha llegado a Estados Unidos en 30 años. Nosotros recibimos casi dos millones de venezolanos, y las capacidades de nuestros sistemas social, educacional, de salubridad y nuestra capacidad para absorber esa mano de obra en el mercado del trabajo están completamente superadas. Y, para peor, junto a la mucha gente buena que entró a Chile, también lo hizo lo peor de la criminalidad, y eso es algo que es insostenible, porque mucha de esa gente entró sin una autorización legal. Entonces, Chile ha cumplido, más que con creces, con sus obligaciones humanitarias. Es hora, ahora, de que nos preocupemos también de recuperar el control de nuestro país. No puede ser que tengamos ahora millones de ciudadanos que están viviendo bajo el control del narco, y menos si el narco es un extranjero.
¿Cuál es su posición sobre el tema del aborto?
No somos contrarios al aborto. Sabemos que la vida humana empieza con la concepción y respetamos y creemos en el respeto irrestricto al proyecto de vida de terceros. Eso incluye, por supuesto, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural para aquellos que son inocentes.
A meses de que el presidente Boric salga del poder, ¿cómo evalúa su gobierno?
Creo que Chile ha tenido malos gobiernos y luego este. Ha sido uno de los peores que ha conocido la historia de nuestro país. Ha estado plagado de escándalos, un gobierno donde incluso se han producido abusos sexuales contra mujeres miembros del gobierno. Ahí quedó el feminismo de este gobierno. Escándalos de robo, a través de fundaciones, que no cesan. Una gestión espantosa en materia económica y de seguridad. Lo único que crece en Chile son las tasas de homicidio. La verdad es que han sido muy malos el Gobierno y el señor Boric, y no ha tenido ni siquiera el talento para las relaciones internacionales. Nos ha puesto en una situación muy compleja con muchos países, no teniendo tacto ni criterio a la hora de articularse en materia internacional tampoco. Lo único que tiene de bueno es que va a terminar pronto.
Algunos decían que usted era un Boric de derecha, en términos de que no había concluido la carrera y que había sido un fenómeno electoral en su momento. ¿Tiene algo en común con él?
Lo mismo que tiene en común él con Steve Jobs, que tampoco terminó su carrera. Yo he trabajado toda mi vida, no he trabajado en el Estado. Me gané mi plata y sostuve mi vida y la de mis cercanos de la mano de mi propio esfuerzo. Entonces, la verdad es que es un tipo de insulto, y es muy raro que gente de izquierda me insulte comparándome con su presidente, al que ellos eligieron.
En torno a la crisis de seguridad y al conflicto mapuche, ¿cuál es la posición de los libertarios?
No es el conflicto mapuche. Es el conflicto de militantes del Partido Comunista Chileno, que fueron entrenados por las Farc, todo esto certificado por los correos electrónicos que se encontraron en el computador de Raúl Reyes. Este no es un conflicto entre los mapuches y los chilenos. Los mapuches son chilenos y, de manera absolutamente abrumadora en los últimos plebiscitos, votaron a favor de mantener la unidad nacional chilena. ¿Cómo nos vamos a aproximar a esto? Vamos a buscar a los grupos subversivos y los vamos a anular; vamos a ir por ellos y por su logística, por sus respaldos internacionales y locales. Porque no vamos a aceptar que hagan lo que están haciendo ahora, que es prenderle fuego a dos regiones de nuestro país y hay cientos de damnificados. Eso no lo vamos a tolerar en mi gobierno.
¿Cómo ve en este momento la campaña electoral para las presidenciales de fin de año?
Creo que va a empezar a tomar realmente vuelo a tres o cuatro meses de la elección. Hoy en día, están o estamos todos los que vamos a ser candidatos simplemente tomando posiciones. De la mano del pésimo gobierno de Boric, la izquierda chilena va a sufrir una derrota electoral que va a depender, por supuesto, de su performance electoral, que tan terrible sea. Debiesen terminar con un resultado bastante malo, en comparación con su promedio histórico. Tienen un 30 por ciento que va a mantenerles la lealtad, porque hay un tema medio sectario, que adoran al dios de la igualdad y van a seguir votando por este gobierno. Pero la inmensa mayoría de los chilenos buscará alternativas, y ahí se va a reconfigurar el mapa político de nuestro país.
Andrea Aguilar Córdoba
Corresponsal EL TIEMPO
Santiago de Chile