La decisión del nuevo Gobierno de Estados Unidos de suspender los fondos para la ayuda al desarrollo ha generado preocupación en todo el mundo, especialmente en países como Colombia que históricamente han contado con ese respaldo para financiar proyectos sociales y ambientales. Ante este panorama, distintos sectores han llamado a replantear el enfoque de la cooperación internacional.
Enrique Maruri, quien acaba de asumir como director de Swisscontact, la organización de desarrollo que se centra en el desarrollo económico sostenible impulsado por el sector privado suizo, habla sobre apuesta por fortalecer cadenas de valor estratégicas en Colombia como el cacao, el café, el turismo de naturaleza y los productos del bosque. Además, resalta cómo las alianzas entre el sector empresarial, los gobiernos locales y la cooperación internacional pueden impulsar la competitividad y sostenibilidad de estos sectores, y reducir esa dependencia de factores y decisiones externas.
Parece que el mundo gira hacia una nueva etapa en términos de cooperación con la salida de Usaid, ¿cuáles serán los ejes de trabajo de la cooperación y qué acciones concretas llevará a cabo Swisscontact en el país?
Swisscontact es una organización que lleva en su ADN la cooperación del sector privado y ese es un elemento diferenciador. Aunque ya no lo es, en sus inicios fue creada por empresas privadas suizas. Actualmente es autónoma, aunque su junta directiva aún cuenta con representación de empresas suizas. Sin embargo, su naturaleza, esencia y principal rasgo distintivo en el mundo radican en cómo concibe la relación entre el sector privado, el gobierno y las organizaciones que representan a las comunidades.
Sabiendo que ese es el diferenciador, la propuesta y la misión más importante que tenemos en este momento es consolidar el trabajo alrededor de unas cadenas de valor prioritarias en Colombia, que son cadenas que además tienen unas características muy importantes, especialmente para las empresas suizas, como las vinculadas al chocolate, por citar un ejemplo. Al hablar de chocolates, lo primero que viene a la mente son los suizos. Pero el chocolate no se produce en Suiza; allí no hay un solo árbol de cacao, quizá en un jardín botánico, pero la cadena del cacao sí es fundamental y cuenta con una fuerte presencia de empresas suizas.
Trump suspendió los fondos para la ayuda al desarrollo. Foto:Reuters
Entonces la apuesta de Swisscontact es trabajar en la consolidación de unas cadenas de valor: cacaos finos y aromáticos, cafés especiales, construcción sostenible, turismo de naturaleza y productos del bosque. Es decir, cadenas que además de tener un enorme potencial, que en este momento vienen creciendo a nivel global y que ayudarían a posicionar a Colombia, son cadenas que despiertan el interés de empresas suizas, especialmente del sector alimentario. Además son unas cadenas productivas que detrás tienen muchas familias colombianas.
¿Qué potencial tiene el país en esos cuatro ejes?
Hay que tener en cuenta que en el país hay 480.000 productores de café. El cacao, aunque no tiene el peso del café, está en crecimiento. En turismo, el año pasado recibimos 6.2 millones de visitantes, muchos atraídos por el turismo de naturaleza, nuestra principal apuesta. La construcción es otro sector clave. Esa es la gran apuesta: aportar con nuestra experiencia y contactos en Suiza y otros países. No solo trabajamos con la cooperación suiza, sino también con la francesa e inglesa y hemos diversificado nuestros socios para impulsar cadenas de valor clave en el desarrollo del país.
El sector privado juega un papel crucial, ¿pero cómo han sido las relaciones para impulsar esas cadenas con gobiernos locales?
Le voy a poner un ejemplo a propósito de lo hicimos en Cali hace unos días. Hicimos una alianza con la gobernación del Valle para ampliar una experiencia de formación dual con cuatro empresas: Colombina, Mayagüez, Harinera del Valle y Riopaila. Se llama dual porque no es un curso que está en el Sena, sino que diseñamos un currículum con las empresas para formar a la gente para que se actualicen sus conocimientos, lo cual pues redunda en productividad. Además, construimos una alianza entre esas empresas y los centros de formación.
Suiza es un país innovador y una de las bases de la innovación en Suiza es la educación. Entonces, ¿cómo es la educación en Suiza? Una persona empieza su carrera siendo un obrero, hace un curso de formación complementaria, después hace un curso de formación técnica y finalmente pasa a la universidad. O sea, el valor del modelo es la continuidad que usted tiene en la formación. Esa alianza que estamos haciendo con esas cuatro empresas, se va a ampliar con la gobernación del Valle para trabajar con otras empresas, vincular instituciones de formación y hacer formación a la medida de las necesidades. Normalmente, los trabajadores toman cursos y aplican lo aprendido en las empresas. Aquí no, aquí lo hacemos al revés: del mercado hacia atrás. Esto mejora la competitividad y productividad de las personas y empresas.
Pero, ¿esta cooperación puede extenderse más allá del sector privado suizo? Es decir, ¿también puede involucrar a la institucionalidad de ese país?
También tendremos una reunión con el alcalde Alejandro Eder para avanzar en un proyecto que busca llevar a Cali el conocimiento de la ciudad de Zúrich, en Suiza. Zúrich, Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y Cali se han aliado para diseñar estrategias de optimización en la recolección y manejo de residuos sólidos. Es un proyecto clave en el que tres ciudades comparten conocimiento, con financiamiento de Zúrich y aportes de las otras dos. Muy pronto veremos una campaña de la Alcaldía de Cali, liderada por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, para promover la separación de residuos reutilizables y reciclables.
Alejandro Eder, alcalde de Cali. Foto:Prensa Alejandro Eder
Entonces, nuestro trabajo con las alcaldías se ha venido ampliando y será cada vez más relevante, ya que son actores clave en la implementación de proyectos. Para nosotros, la cooperación no es simplemente venir y donar dinero, no. Nos interesa que la cooperación se base en el intercambio de conocimiento, donde todos participen y aprendan en cada proyecto.
Es decir, también ven más allá de los proyectos o iniciativas productivas…
Colombia es un país muy maduro para estar dependiendo de donaciones. De hecho, no depende de ellas, pero sí necesita profundizar su conocimiento para desarrollar mejores programas y políticas públicas. Eso es lo que aún falta, y la cooperación que impulsamos busca precisamente mejorar esos aspectos. En ese sentido, las alcaldías son clave, pues son quienes diseñan las políticas públicas locales y están más cerca de la gente.
¿Cómo lograr alinear esos intereses empresariales con los objetivos de desarrollo y las necesidades de las personas en los territorios más apartados?
Debo decir que ese es nuestro elemento diferenciador: logramos hacer cosas que interesan a las empresas, pero que, al mismo tiempo, transforman la vida de las personas. Esto es más sostenible porque, cuando la cooperación llega, puede generar un impacto positivo a corto plazo, pero, una vez se acaba el dinero, muchas personas quedan a la deriva. En cambio, si logramos estructurar alianzas sólidas, los resultados serán más duraderos y sostenibles en el largo plazo.
Por ejemplo…
Por ejemplo, hay una empresa que compra café y, al otro lado del Atlántico, sus clientes exigen un café de alta calidad. Ya no buscan solo una bebida, sino un café con aroma y características específicas. Entonces, ¿qué hacemos nosotros? Identificamos esa demanda, analizamos la cadena de producción y nos preguntamos: ¿quiénes pueden producir ese café? Hace unas semanas estuve en Jericó y conocí a un grupo de jóvenes productores que cultivan un café de altísima calidad. Si lo venden en el mercado general, no se les reconoce su verdadero valor, pero si logramos conectarlos con ese cliente específico, este sí lo apreciará y pagará lo que realmente vale. En un mundo globalizado, estas conexiones son fundamentales.
Ese es el valor de nuestros proyectos: queremos que la gente supere esas barreras. Quienes cultivan cafés de alta calidad en Colombia cuidan cada planta como si fuera una mascota y conocen el estado de cada arbolito a diario. Construir esa trazabilidad es, precisamente, lo que buscamos. En el café, el mercado está más desarrollado, ahora hay que lograrlo en el cacao y en frutos del bosque como el arazá, el copoazú, con su alto valor nutricional, y el camu camu, que tiene un contenido proteico comparable al de cualquier superalimento.
Pero en ciertas regiones hay mucha resistencia cuando la cooperación parece amenazar el medio ambiente. ¿Qué hacer en ese sentido?
La idea es impulsar la producción de estos alimentos como lo hacemos hoy, ya que, además de su enorme valor alimenticio, si se cultivan en buenas condiciones, también se protege el bosque y la biodiversidad. O sea, está haciendo toda la tarea completa. Ese es el valor de estos proyectos: producir cafés de alta calidad sin recurrir a métodos intensivos. Los cacaos de buena calidad no se obtienen arrasando el bosque, sino cuidándolo. Esa es nuestra apuesta: proyectos que no solo mejoren las condiciones ambientales en los territorios, sino que también eleven la calidad de vida de los productores.
Enrique Maruri habló sobre esas cadenas de valor que tienen potencial en Colombia. Foto:Cortesía
¿Cómo estrechar entonces relaciones con el Gobierno nacional teniendo en cuenta que se requiere este trabajo codo a codo para implementar mejores políticas públicas?
El Gobierno Nacional es clave. Por ejemplo, Agrosavia es fundamental, ya que lidera la investigación en estos temas. Las alianzas con gobiernos locales no son excluyentes; al contrario, también deben incluir actores del Gobierno Nacional. Por eso mantenemos un vínculo estrecho con el Ministerio de Ambiente, porque trabajamos en muchos proyectos que buscan aprovechar la biodiversidad. El asaí, por ejemplo, es una fruta impresionante que se puede impulsar de esa forma. Usted va a Brasil y dice: "Qué industria tan bárbara la que hay acá”. En Belén, particularmente, pero en todo Brasil hay una industria del asaí gigantesca. Pero en Colombia a duras penas sabemos qué es el asaí. Entonces, ahí hay un mercado y un potencial gigantesco porque además son productos que como le digo, tienen un valor nutricional muy importante. La cooperación lo que tiene que hacer es conectar esos eslabones que están un poquito sueltos en la cadena de valor. No, no las sabemos todas, pero podemos invertir para ayudar a que esos eslabones si no funcionan perfecto, por lo menos estén mejor aceitados.
Decía que la cooperación debe ir más allá de simplemente dar recursos, ¿cómo cambiar esa visión que se ha establecido por décadas?
Yo le puedo decir dos cosas. Primero, la cooperación nunca dejará de existir. Es un mecanismo esencial de relación entre estados. Sus formas pueden cambiar, pueden evolucionar, pero siempre estará presente porque los estados interactúan entre sí. Además, vivimos en un mundo cada vez más globalizado, sin importar las restricciones o el cierre de fronteras. La realidad es que la cooperación es un elemento que distingue a la humanidad. Hay una decisión de los Estados Unidos de replantear la forma cómo se concibe la cooperación y eso no deja de ser una coyuntura difícil para Colombia, pero soy optimista en que la cooperación no se va a extinguir.
Ahora, la cooperación sí tiene que mutar a estos esquemas. Por ejemplo, debo decirle que el sector privado está cada vez más activo en impulsar mecanismos de cooperación porque se ha dado cuenta que es una forma muy importante de relacionarse con otros actores de sus cadenas de valor.
Lo que yo creo que tiene que ocurrir con las instituciones que trabajamos en esto es que nos tenemos que adaptar a la forma como se está transformando la cooperación. Por fortuna, Swisscontact tiene en su ADN la relación con el sector privado, y este será un actor cada vez más relevante. No tenemos el tema completamente resuelto, pero hemos avanzado en construir puentes con organizaciones privadas. De hecho, actualmente algunas fundaciones privadas apoyan nuestros proyectos. Lo clave es ser hábiles para adaptarnos a las condiciones cambiantes.
¿Cuál es su visión y la de la organización para los próximos años en cuanto a metas y objetivos?
En estos años debemos consolidar el proceso de adaptación. Llego a una organización que ha diversificado sus donantes y cuenta con una red de socios clave. Tenemos financiación de empresas privadas, startups y cooperantes como UK Pact, del Reino Unido. Además, teníamos un proyecto con el Departamento de Estado de EE.UU. para la inclusión de migrantes, aunque actualmente está suspendido. Contamos con una cooperación suiza muy importante, por lo que el objetivo es consolidar el proceso de diversificación de socios. Esto debe verse como una oportunidad para enriquecer las formas de trabajo y fortalecer la organización. Cuanta más diversidad, más aprendizajes.
La organización busca impulsar cadenas de valor en municipios PDET. Foto:Agencia de Renovación del Territorio
¿Y qué retos identifican?
Yo creo que otro de los retos importantes que tenemos en este entorno cambiante es preservar nuestra identidad y consolidar esas cadenas de valor que le menciono. Hay dos elementos que yo creo que son muy importantes, uno es el conocimiento. Nosotros como operación tenemos que lograr capturar el conocimiento que dejan nuestros proyectos y poner ese conocimiento al servicio de la gente. Entonces si logramos, por ejemplo, desarrollar unos modelos de turismo sostenible en unos municipios, pues lo que tenemos que lograr es que los comités municipales o departamentales aprueben esas herramientas. Otro aspecto clave es mejorar y ampliar la comunicación sobre nuestro trabajo. Hacemos cosas muy valiosas, y es fundamental que las personas indicadas sepan lo que Swisscontact está logrando, no con fines de marketing, sino para compartir el conocimiento que surge de los proyectos que implementamoss.
Parte fundamental de la cooperación ha sido el acuerdo de paz. ¿Cuál es su enfoque en este aspecto?
Mire que muchas de las cadenas de valor en las que trabajamos incluyen personas de municipios PDET. El cacao se produce en municipios PDET y para usted lograr un buen cacao orgánico, no lleno de fertilizantes, sino un cacao bueno, necesita una cantidad de trabajo enorme y sobre todo necesita que las organizaciones que representan a los cacaoteros en esas zonas estén organizadas, que adquieran conocimiento. Hay mucho por hacer, pero el diferencial de las cadenas que impulsamos es que no están concentradas en el norte de Bogotá ni en el sur de Medellín. Muchas operan en municipios vulnerables y están representadas por mujeres, lo que no es un tema menor, y por jóvenes. Estamos trabajando, además, para contribuir al relevo generacional, un aspecto clave para el desarrollo rural del país.
CAMILO A. CASTILLO
Redacción Política
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