Lejos de solucionarse los problemas fiscales, presupuestales y de liquidez que enfrentó el Gobierno el año pasado tras la caída del recaudo tributario, el 2025 comenzó con mal pie pues el déficit fiscal fue de -0,7 por ciento del producto interno bruto (PIB) en enero, el peor registro desde el 2004.
Ministro de Hacienda, Diego Guevara. Foto:Ministerio de Hacienda
Así lo destaca un informe del equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, en el que se asegura que el desbalance fue resultado de unos gastos que totalizaron 41,9 billones de pesos, un 35 por ciento más que lo observado un año atrás, mientras que los ingresos fueron de apenas 29,6 billones de pesos (-0,2 por ciento).
“La situación expuesta es crítica en la medida que, para el primer mes, lo habitual entre el 2004 y el 2022 fue un superávit fiscal de 0,2 por ciento del PIB. La Nación ya está incumpliendo la regla fiscal y solo medidas de ajuste de gasto, o mejoras importantes en el ingreso, podrían dar revés a la situación”, aseguran los economistas liderados por Camilo Pérez.
Para el exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, es “inconcebible y de una profunda irresponsabilidad” en el manejo fiscal que Colombia arranque el 2025 con este déficit.
Evolución del déficit fiscal. Foto:Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá
En el 2024 el Gobierno cerró con un déficit fiscal de 6,8 por ciento del PIB, una cifra superior al 5,6 por ciento de la meta planteada y al 4,3 por ciento del 2023. Para el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), si no se hubiera considerado como transacción de única vez a la caída “inédita” del recaudo no se habría cumplido la regla fiscal.
“Nunca antes en la historia se había tenido una caída tan importante en los niveles de recaudo y eso no suele ser tradicional en el ciclo económico. Ahí hay una justificación de un fenómeno de una única vez. Ese gasto primario se alinea con el pleno cumplimiento de la regla discal”, sostuvo el ministro de Hacienda, Diego Guevara.
Déficit fiscal está en niveles no vistos desde hace 21 años. Foto:iStock
Preocupación por el gasto
En total, el Carf asegura que este año se necesitarían ajustes de por lo menos 46 billones de pesos y considera necesario implementar medidas para estabilizar las finanzas pues cada vez es mayor la carga del pago de intereses. Según sus cálculos, uno de cada tres pesos de recaudo tributario deberá destinarse al pago de la deuda este año, lo que restaría espacio al gasto social y a la inversión.
Igualmente, para el equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, a diferencia del 2024, los problemas fiscales de este año no se centrarían exclusivamente en un recaudo débil sino más bien en un gasto elevado.
En concreto, aseguran que las presiones de gasto ya iniciaron elevadas en el 2025 por cuenta del alto monto de las reservas presupuestales que se acumularon en el 2024 y que se trasladan a esta vigencia.
“Las reservas del 2024 por 63,2 billones de pesos son máximo histórico, consecuencia de la estrategia del Gobierno de comprometer recursos del Presupuesto por 456,2 billones de pesos, pero solo hacer desembolsos por 393 billones de pesos, dados los problemas de caja en el 2024”, señalaron.
Con ello, proyectan que el déficit fiscal cierre este 2025 superior a la meta del Gobierno de –5,1 por ciento del PIB.
Astrid Martínez, presidenta del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf). Foto:Mauricio Moreno. El Tiempo
Entre tanto, el recaudo tributario de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) fue de 32 billones de pesos en enero del 2025, lo que representa un aumento de 6 por ciento frente al mismo periodo del 2024. Sin embargo, quedó 1,9 billones de pesos por debajo de la meta del Gobierno.
Los investigadores del banco calcularon que enero ha representado entre el 2019 y el 2023, excluyendo el dato de la pandemia (2020), el 10,5 por ciento de todo el recaudo tributario.
Esto significa que si el recaudo de 32 billones de pesos visto en el primer mes del 2023 representara el 10,6 por ciento, similar a esos años, el desfase frente a la meta del Gobierno sería de 11 billones de pesos.
“Las razones son un bajo recaudo y un desborde en gasto vía reservas presupuestales del año pasado cuando no se tuvieron los ingresos y si se comprometió el gasto. Ya no sirven congelamientos o aplazamientos sino recortes”, aseguró el exministro Restrepo.
Hay que recordar que el año pasado el Gobierno se vio en la necesidad de hacer un recorte de 28,4 billones de pesos en el presupuesto. Adicional a ello, este año hubo un congelamiento de 12 billones de pesos y las carteras más afectadas fueron las de Hacienda y Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).
"El futuro de las finanzas públicas dependerá del recaudo de renta corporativa. Una sorpresa negativa podría requerir de mayor emisión de deuda, dada la poca flexibilidad presupuestal. El déficit podría ser superior a 6 por ciento del PIB, con riesgo para la sostenibilidad de las finanzas", sostienen desde el equipo de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá.