Según destacó al medio Daily Mail, Tess, una madre de 33 años, experimentó agotamiento constante durante meses antes de que le diagnosticaran la enfermedad en etapa cuatro. A pesar de dormir entre ocho y diez horas diarias, seguía sintiéndose exhausta. Incluso una infusión de hierro no logró aliviar su cansancio, un signo temprano que los especialistas no relacionaron inicialmente con el cáncer de intestino.
La importancia de reconocer los signos iniciales
El caso de Tess no es aislado. De acuerdo a los expertos del portal citado, muchas personas con cáncer de intestino informan sentir fatiga intensa antes de notar otros síntomas.
Esto puede deberse a la pérdida de sangre interna, la inflamación crónica o el impacto del cáncer en el metabolismo del cuerpo. Sin embargo, debido a la falta de conciencia sobre esta conexión, los pacientes suelen recibir diagnósticos erróneos, como deficiencia de hierro, intolerancia alimentaria o simple estrés.
Las estadísticas muestran que el cáncer de intestino está en aumento entre los adultos jóvenes. Un estudio reproducido por el medio citado reveló que en los últimos años, las tasas crecieron en países como Chile, Nueva Zelanda y el Reino Unido.
A pesar de este incremento, muchos pacientes enfrentan retrasos en la detección debido a la percepción de que es una enfermedad que afecta mayormente a personas mayores. Esto lleva a una falta de pruebas tempranas y, en consecuencia, a diagnósticos en etapas avanzadas, cuando el tratamiento es más complejo y las tasas de supervivencia disminuyen.
El cáncer de intestino afecta a muchas personas alrededor del mundo Foto:iStock
Aunque la fatiga puede tener múltiples causas, cuando se presenta de manera prolongada y sin explicación, es fundamental insistir en pruebas médicas más detalladas. La detección temprana puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y un pronóstico más complicado.
Ante el aumento de casos en jóvenes adultos, los expertos mencionan la necesidad de campañas de concienciación y revisiones periódicas.
Factores como la alimentación, el sedentarismo y el consumo de ultraprocesados podrían estar influyendo en el alza de diagnósticos, por lo que adoptar un estilo de vida saludable y mantenerse alerta ante síntomas anormales puede ser importante para prevenir complicaciones.