El Gobierno, a través del Ministerio de Minas y Energía, en manos del ministro Edwin Palma, tiene un objetivo: bajar las tarifas de gas y energía. Por otra parte, el país trata de evitar un colapso en el abastecimiento de gas natural, y el ministro propone un acuerdo público-privado para evitar una grave crisis en la disponibilidad de gas natural.
El ministro Palma le asegura a este cronista, en diálogo para EL TIEMPO, que habrá seguridad energética en materia de gas. Según el Gestor del Mercado de Gas Natural, este año Colombia enfrentaría un déficit del 8,2 por ciento en la demanda de gas, cifra que aumentaría al 20,6 por ciento en 2026.
Frente a esto, el Gobierno sostiene que, a pesar de contar con gas nacional disponible (en reservas), se ha optado por importar gas desde hace años, lo que es mucho más caro que producirlo localmente. Mientras tanto, los gremios, por su parte, han pedido que se explote más gas y se firmen más contratos de exploración y explotación para resolver esta situación de forma definitiva.
Palma estudió Derecho en la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Barrancabermeja, donde obtuvo su título de abogado. Posteriormente, se especializó en Derecho Laboral y Seguridad Social en la Universidad Libre de Colombia, sede Socorro. Más adelante, cursó una especialización en Derecho Constitucional y obtuvo una maestría en Derecho del Trabajo en la Universidad Externado de Colombia. Además, complementó su formación con un curso de especialización para expertos latinoamericanos en Relaciones Laborales en la Universidad de Castilla-La Mancha, España.
Inició su carrera profesional en Ecopetrol, donde trabajó durante más de 20 años, destacándose en el ámbito sindical. Entre 2018 y 2021, presidió la Unión Sindical Obrera (USO), organización en la que previamente había ejercido como vicepresidente durante nueve años.
En marzo de 2024, Palma se integró a la junta directiva de Ecopetrol. Inició el diálogo con el ministro Palma con esta pregunta:
¿Cómo están nuestro presente y futuro en materia de gas?
Está garantizado. Miramos todas las opciones para que el país tenga seguridad energética, en particular en el tema del gas.
Si usted dice que está garantizado, ¿por qué razón el presidente de la República acaba de anunciar que Ecopetrol estaría dispuesta a recurrir inclusive al gas de Catar para atender el abastecimiento nacional?
El país viene importando gas desde hace varios años. El Presidente, en su visita a Catar y a los países árabes, ha conversado con estos gobiernos y la instrucción que tenemos es que miremos la posibilidad de importar gas de Catar.
¿Y ya se está negociando?
Obviamente, ya emprendimos las primeras conversaciones a través de la embajada, porque desde hace años estamos importando gas. Entonces, el Presidente lo que quiere es que haya competencia, porque hoy hay un monopolio alrededor del gas que está en cabeza del grupo de Luis Carlos Sarmiento y de su gasificadora (*).
Pero, señor ministro, hay un gran debate nacional sobre el anuncio de la importación de gas natural de Catar por ser demasiado costosa…
Hace un año estábamos en un gran debate sobre si traíamos gas de Venezuela o no, que es una posibilidad. No está descartada todavía. Lo primero que deberíamos hacer todos es buscar un acuerdo público-privado de todos los sectores sobre qué es viable y qué no lo es.
Usted dice que el abastecimiento de gas para Colombia está garantizado, pero simultáneamente afirma que se están realizando conversaciones con Catar para importar gas. ¿Entonces, en qué quedamos? ¿Tenemos garantizado el gas o no?
Está garantizado atender la demanda esencial. Desde 2017, se importa.
No de Catar…
De acuerdo. Se está trayendo de diferentes fuentes, incluso de Estados Unidos.
Usted dice que el abastecimiento de gas está garantizado. ¿Por qué?
La producción que tenemos hoy garantiza la demanda esencial. La próxima semana, empiezo conversaciones con los gremios sobre algo que está investigando la Superintendencia de Industria y Comercio, porque, al parecer, parte de la demanda esencial fue comprada por las térmicas para vender en el mercado secundario y, obviamente, venderlo a mayor precio, con impacto en las tarifas.
¿Está en discusión es de dónde lo vamos a importar y a través de quién?
Hoy lo importa una empresa. Y lo que ha querido el señor Presidente es ampliar precisamente ese portafolio para que haya competencia.
¿Pero el único objetivo, señor ministro, es crearle competencia a la importación?
No necesariamente. Aquí lo que le interesa realmente al señor Presidente es que los usuarios tengan gas y haya competencia.
¿El 'offshore' de Colombia ya se está realizando?
Sí. Ecopetrol ha anunciado que tenemos el mayor hallazgo de la historia del país a través de Sirius-2. Pero también tenemos Chuchupa, Cusiana, Ballena; es decir, está haciendo el país lo que corresponde para tratar de garantizar la soberanía y la seguridad energética en materia de gas.
Las reservas que tenemos de gas nos garantizan abastecimiento. ¿Hasta cuándo?
El país tiene reservas para 6 o 7 años más, pero con estos nuevos hallazgos esperamos tener reservas de gas para varios lustros más.
Mejor dicho, ¿no tendremos conflicto por abastecimiento de gas?
No lo vamos a tener. Está garantizado y es parte de lo que queremos anunciarle al país. Por eso hemos llamado a los gremios, a que conversemos, a que dialoguemos y a que dejemos de estar anunciando apagones y racionamiento.
Las conversaciones suyas con los gremios, ¿qué objetivo tienen, señor ministro?
Nivelar la información. Por ejemplo, nos han presentado algunas propuestas de la posibilidad de que los contratos de importación sean a más largo plazo. Todo lo estamos analizando. Ojalá podamos construir acuerdos, pero también uno construye acuerdos sobre la base de tener conversaciones sinceras, con datos, con información real. Y, obviamente, la negociación, por decirlo así, implica que haya disposición de las partes de llegar a acordar. Es decir, si ellos nos piden contratos a largo plazo, eso va a significar, por ejemplo, que estas tarifas que hoy están pagando los usuarios, que se han elevado, que se han multiplicado, van a volver a su precio original. Es lo que he venido conversando con distintos líderes de gremios. Pero quiero hacerlo de manera oficial a partir de la próxima semana, y por eso iré al evento más importante del sector energético la próxima semana en Cartagena.
El Ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea. Foto:Sergio Acero. EL TIEMPO
¿Con el objeto de qué, señor ministro, puntualmente?
De explicar cuál es la visión de este Ministerio, que quiere proponer acuerdos alrededor de la seguridad energética del país, pero sobre la base de que podamos conversar tranquilamente. ¿No tiene sentido que nosotros estemos convocando al diálogo, a construir acuerdos y salgan al otro día, por ejemplo, el gerente de Afinia (comercializadora y distribuidora del servicio de energía en Bolívar, Cesar, Córdoba y Sucre) a decir que vamos a apagar esos departamentos, o que salga el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, porque ni siquiera salió el gerente de EPM a hacer de esto su bandera política?
¿Qué quiere decir, señor ministro, con su expresión “conversar tranquilamente”?
Tranquilamente significa que sinceremos y nivelemos la información. Los gremios han pasado su pliego de peticiones, por decirlo así.
¿Sobre las preocupaciones de ellos?
Sí. Las estamos analizando desde el punto de vista técnico, económico, político. Insisto, que esa conversación pueda ser tranquila.
Señor ministro, su petición parece más una denuncia…
El propósito de las conversaciones que he convocado con los distintos sectores, no solamente con los gremiales, sino con expertos, con la academia, con los trabajadores, con los sindicatos, es escuchar propuestas en torno a garantizar la seguridad energética, la seguridad eléctrica y la soberanía alrededor del gas. Pero con un propósito fundamental, y es bajar tarifas, bajar tarifas de energía y, que obviamente, el gas siga siendo un servicio público con bajas tarifas, baratas. Y eso depende de que todos los actores, incluyendo el Gobierno que interviene en la regulación del mercado, nos pongamos de acuerdo y caminemos juntos.
Entonces, señor ministro, “caminemos juntos” ¿con qué objetivos?
Rebajar tarifas. Sin duda alguna, es una meta del Gobierno. Hay un borrador de decreto también, con decenas de comentarios hechos por la ciudadanía, por los actores involucrados sobre la posibilidad de techar la venta en bolsa por parte de los generadores, donde también hay un oligopolio. El 70-75 por ciento de la energía eléctrica de este país es suministrada por cuatro empresas. Y, obviamente, es un mercado que debe ser regulado, intervenido, con el propósito de cumplir esa misión constitucional de que haya tarifas justas y pagables para los ciudadanos. Expertos académicos han planteado la posibilidad de que, por ejemplo, unificando las empresas comercializadoras, distribuidoras de energía eléctrica de origen público, pudiese haber una reducción de la tarifa en el componente de la comercialización. Pero el Presidente insiste en que intentemos incidir en el componente de que eso se traduzca en un menor precio por el pago de energía a través de la tarifa para ciudadanos.
¿Y ya han encontrado la fórmula?
Analizamos la posibilidad de reducir el componente de comercialización para que podamos tener reducción en la tarifa del costo unitario de la energía y que eso se traduzca en un recibo de luz más barato.
Ministro, ¿qué quiere decir con componentes de comercialización?
La tarifa. La tarifa está compuesta por distintos componentes. Entre esos, el de generación. El de comercialización es otro. El de pérdidas es otro, el de restricciones es otro. Es decir, tiene distintos componentes. El más caro es el de generación. Entonces, el Presidente por eso, ordenó a sus comisionados, que él los nombra en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), que incidan en que ese componente de generación sea el más barato posible.
¿Y cómo estamos en materia de pérdidas negras?
Hay una mala relación entre las empresas y los usuarios, lo cual genera un círculo vicioso: la empresa trata mal al usuario, no presta un eficiente servicio y el usuario se cree con el derecho de no pagar o de robar energía eléctrica. Y hemos visto que, precisamente, los que roban energía eléctrica no son los más pobres. Hay gente aquí de estrato cuatro o cinco, industrial y comercial, que roba grandes cantidades de energía y eso hace insostenible un negocio como el de la distribución de energía.
¿Pero de qué cifras estamos hablando?
Cuando estuvimos al frente de Air-e, identificamos que los robos de energía eran cercanos a 1.500 millones de pesos diarios. Y no precisamente en los estratos bajos, ni en los barrios normales, sino en estratos 4,5 y 6: industriales, comerciales, empresas robando energía. Y así no funciona ningún negocio.
¿Usted me dijo 1.500’000.000 de pesos diarios en el robo de energía en la costa?
No. En solo tres departamentos: La Guajira, Atlántico y Magdalena.
¿Quién se lo roba? ¿Cómo se lo roba?
Esa percepción de que solamente roban los pobres es un mito, porque encontramos grandes robos de energía en estratos 4, 5 y 6. Comerciales, empresas, robando energía. Fincas, mansiones, empresas, fábricas, clínicas, gimnasios, algunas hasta con tecnología. Hay un robo descarado de energía. Creo que sí debería penalizarse más severamente ese delito, porque es un gran daño que se le hace a la sociedad y a todo el sistema eléctrico.
¿Y cómo se le explica al país que un ministro de Minas esté denunciando el robo tan increíble de energía en la Costa y no se haga nada?
Estamos en manos de la Fiscalía General de la Nación.
Países cercanos, señor ministro, han sufrido apagones y racionamientos...
Es parte de lo que quiero conversar con todos los sectores para que el país no sufra lo que ocurre en otros países para no tener ni apagones ni racionamientos.
YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO
(*) EL TIEMPO hace parte de un grupo empresarial que incluye compañías relacionadas con el sector del gas. Dichas empresas, de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, no explotan ni producen gas, no lo importan ni lo comercializan; solo lo transportan y distribuyen en algunas zonas del país.