Hace poco me preguntaron si conocía TUL, una plataforma que nació en 2020 y que conecta a miles de ferreteros y emprendedores dedicados al sector de la construcción. Hasta ese momento no sabía que existía, pero me puse a averiguar y descubrí que se trata de una start-up colombiana que pasó de tener unos 50 ferreteros metidos en el negocio en 2020 a contar con más de 10.000 hoy, y no solo eso; ahora están en México y Brasil como parte de un exitoso plan de expansión. No podría ser de otra manera: detrás del invento están varios colombianos con menos de 40 años.
Justo en el límite, uno de sus socios fundadores, Enrique Villamarín, nos habla de lo bueno y de lo malo detrás de su creación y de cómo ve a Colombia en la coyuntura actual.
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Y entonces, Enrique, ¿qué es TUL?
TUL es la nueva forma de hacer construcción, la nueva forma de adquirir materiales. TUL es una plataforma digital por la cual cualquier persona, un ferretero, un constructor, un plomero o un electricista, puede adquirir materiales, recibir créditos, comparar precios; puede, digamos, abastecer sus proyectos de una forma muy sencilla.
¿Cuál es el origen de este sueño que ha crecido tan rápidamente?
Sí, digamos que en 2020 arrancamos con este sueño y realmente arranca hablando con un par de proveedores, contándoles la idea de digitalizar una industria bastante anticuada. Yo creo que es la industria más grande del mundo, pero que no ha sido tocada por la tecnología. Así que empezamos con tres proveedores y 20 ferreteros y hoy estamos, como dices tú, con más de 10.000 ferreterías y más de 5.000 profesionales de construcción en Colombia, México y Brasil empujando duro. Hemos crecido bastante bien, afortunadamente.
Enrique, cuéntame quiénes se juntan para lograr semejante hazaña, y tengo una curiosidad adicional: ¿le pegaron de una al perro, como se dice coloquialmente, o venían de fracasos pasados?
Veníamos de fracasos pasados, en efecto. Somos tres socios. Dos, digamos, más corporativos, Juan Carlos Narváez y yo. Yo venía de la construcción, Juan Carlos venía de consumo masivo. Y está Nicolás Villegas, un emprendedor nato, y como buen emprendedor, como dices tú: 18 quiebras, 21 tipos de deudas, mejor dicho. Ja, ja. Sin embargo, lo que hacemos es juntarnos los tres, crear una plataforma por la cual creemos que se puede solucionar el problema y obviamente esto ha sido una montaña rusa, con subidas y bajadas todas las semanas.
Y de esas subidas y también de las bajadas vale la pena hablar. Comencemos por lo que tú sientes que ha sido el logro más importante que has alcanzado con este negocio...
Mira, te voy a contar una anécdota muy linda. Cuando nosotros empezamos llevábamos tres meses con la plataforma, nos cae pandemia y como que el planeta colapsa, ¿verdad? Y ese ferretero al que queríamos ayudar nos dice: “Señores, se acabó el negocio, no tengo cómo comprar, no tengo quién me venda”. Entonces le dijimos al ferretero: “Hagamos lo siguiente, usted intente por WhatsApp, como usted pueda, venderle a su maestro, a su plomero, a su constructor, y yo me encargo de despachar”. Terminamos, para no echarle mucha infidencia, despachando pañales, despachando lentejas, arroz, porque me decían: “Oiga, muy bacano que me despache cemento, pero realmente no tengo cómo comer”. Yo creo que eso generó un vínculo con el cliente nuestro muy estrecho, que lo llevamos en un momento muy berraco. Le damos crédito cuando nadie daba crédito en esa industria. Entonces, eso me llena de orgullo.
Iniciamos con 3 proveedores y 20 ferreteros
y hoy estamos con más de 10.000 ferreterías
y más de 5.000 profesionales de construcción en Brasil, Colombia y México
Y de las bajadas más bravas que has tenido, ¿de cuál me hablarías?
Uf, yo creo que el momento más difícil es el del poscovid. Ahí estábamos viviendo unas épocas muy difíciles porque el consumidor no tenía qué vender, no tenía qué comprar; el ferretero no compra porque no vende y el productor me dice: “Estamos a medias hasta en las fábricas”, pero yo siempre en la oficina, cuando me levanto, ahora con la gente digo: “Señores, este caos tiene que traer innovación y nos toca todos los días reinventarnos y reinventarnos porque lamentarnos no sirve de nada”.
Si en este punto de la conversación todavía alguien se pregunta cómo es que funciona exactamente, cuál es la gracia de TUL, ¿qué le contestarías?
Piensen en una plaza de mercado. La gente confluye ahí porque hay garantía de precios. En la plaza de mercado se exponen calidades, precios y la información tiene que ser perfecta. En el mundo de la construcción esa información está lejos de ser perfecta. Entonces, tanto José Manuel en su casa comprando materiales para pintarla como un ferretero, como un plomero, como quien sea en la industria, se encuentra con unas barreras muy complejas de sobrecostos, de no entender calidades. Muy poca gente realmente tiene una vivienda digna en Latinoamérica, porque hay sobrecostos, porque hay faltante de calidad de material, porque el producto no llega. Así que te lo resumo así: TUL se volvió una plaza de mercado digital para un sector que estaba en mora de tenerla, como el de la construcción.
Enrique, ¿cuál dirías que fue el momento en el que el sueño se vuelve ya una realidad? ¿Cuándo haces el clic?
Yo siempre le digo a mi gente que, como todo en la vida, lo importante no es el punto de llegada, sino la navegación en el barco, y en estas startups lo más lindo es la navegación, para ver por dónde sopla el viento. No hay punto de llegada definitivo y te digo que el clic nunca llega. Hoy creemos que somos grandes y de pronto hablamos con una plataforma verdaderamente grande y nos dice: “Ustedes son unos piojos”. Entonces siempre uno está en constante movimiento diciendo: “Cuando sea grande voy a hacer tal cosa, voy a hacer tal otra”, y se olvida del placer de navegar. Lo que hay que hacer es crecer y divertirse en el camino y aportar a la economía y emplear gente y contribuir, porque es lo que hace un emprendedor: enamorarse de un problema y tratar de solucionarlo.
Hablando de la navegación, ¿cómo fue ese desembarco en México y Brasil?
Brasil es un país supersofisticado en el manejo de efectivo; realmente no maneja efectivo, es un tema digital maravilloso. Colombia es un país todavía con mucho efectivo. Entonces, digamos que cada país tiene su particularidad, pero el problema sigue siendo el mismo y ahí nos entusiasma mucho seguir solucionándolo, pero sí, estamos en Colombia, México y Brasil. Cada país con sus desafíos, pero aquí vamos.
Un consejo para alguien de menos de 40 que busca emprender en Colombia…
Primer punto de partida: estar convencido de que hay un problema que merece ser solucionado creativamente. Segundo: una altísima tolerancia a la frustración, ¿vale? Yo creo que no hay día en que no le metan a uno un batazo en la cabeza, y, sin embargo, hay que seguir. Y, luego, divertirse en el camino. Tiene que enamorarse de ese camino y sentir que no hay punto de llegada. Para mí, cuanta más gente emprenda, más problemas tendrán solución en la vida.
Si fueras presidente de Colombia, ¿qué mejorarías de manera prioritaria en este país? ¿Qué cambiarías?
La primera cosa que haría es crear todos los incentivos habidos y por haber para que la gente cree un negocio, para que la gente emprenda. Una creación de una cámara de comercio debería durar exactamente 14 minutos. La creación de una cuenta bancaria, ocho minutos. La creación de una cuenta de internet, cinco minutos. El resto, para mí, viene por añadidura, porque ya el emprendedor soluciona el problema o de salud o de educación o de transporte; de lo que se enamore. Entonces para mí es eso: dar incentivos y quitar barreras para que la gente emprenda.
¿Dónde te ves tú y dónde ves al negocio en una década?
Yo creo que el negocio en una década debe estar realmente transformando la industria de la construcción. Yo siempre lo pongo como el tema de los taxis. Antes todo el mundo llamaba a un número y era una red de teléfono y llamaban a un señor con un carro con una antena gigante y demás. Después de 10 o 15 años, la gente usa una aplicación para pedir un taxi. Hoy en día, en la construcción estamos en radioteléfono. Estamos todavía en un mundo en el cual pedir un cemento se demora un montón y eso no puede ser. ¿Y yo dónde me veo? Me veo ayudando a que la gente realmente pueda tener una vivienda mucho más digna. Yo creo que la única forma de solucionar un problema, digamos, de déficit de vivienda en Latinoamérica es dando transparencia de precio en una plataforma digital que crezca. Entonces, yo me veo realmente poniendo un granito de arena para que la gente, para que el mundo, sea más igual en temas de construcción.
A los que piensan leyendo esta entrevista: “Estos son muy de buenas, estos hablan así porque ya coronaron, son la excepción, porque la verdad es que este país no tiene futuro”. A ellos, ¿qué les dirías?
Yo soy muy mal hablado, entonces, voy a intentar no ser mal hablado aquí, je, je, pero yo creo que en Latinoamérica hay mucha envidia con los que crecen; envidia del que crece al lado de uno. Si el vecino tiene un jardín más verde, es porque ese pendejo se roba el agua o alguna cosa se inventa para que sea más verde, y en vez de aprender de los grandes, se genera envidia.
Nadie la tiene fácil. La gente rema todos los días, se levanta a remar como un berraco; el ferretero, el emprendedor, entonces deberíamos todos más bien sentir admiración por los que lo están logrando y aprender y llamar y decir: “Oiga, ¿cómo hizo esto?”. Más bien colaboremos y creemos valor juntos. Ese es mi mensaje.