El mercado de las criptomonedas en América Latina experimentó avances a lo largo del 2024 liderado por países como Argentina, Brasil, Colombia y México, condicionados por fluctuaciones macroeconómicas, marcos regulatorios en evolución y cambios en el comportamiento de los usuarios.
Argentina, Brasil, Colombia y México son los países que lideran en la región. Foto:iStock
Según la empresa de tecnología Bitso, el número de usuarios cripto creció un 12 por ciento en toda la región el año pasado hasta llegar a los 9 millones totales. De ellos, 4,4 millones corresponden a México, 1,9 millones a Brasil, 1,6 millones a Argentina y 500.000 a Colombia.
En Latinoamérica, el 38 por ciento de la comunidad cripto tiene entre 25 y 34 años; sin embargo, el estudio encontró que los usuarios de entre 45 y 54 años son los que más están aumentando las transacciones año a año.
“Hay un mayor apetito de transaccionar activamente en el mercado por parte de una comunidad más madura, la cual aprecia con otros ojos la industria cripto y está en una posición que les permite asumir riesgo o especulación en el manejo de sus criptoactivos”, se puede leer.
Por género, el informe destaca que existe una brecha en la adopción de criptomonedas. Por ejemplo, el 73 por ciento de los propietarios en Colombia son hombres mientras que las mujeres poseen solo un 27 por ciento. Algo similar ocurre en México (74 por ciento hombres versus 26 por ciento mujeres) y en Brasil (75 por ciento hombres y 25 por ciento mujeres).
¿Cómo están compuestas las carteras?
A nivel regional, para finales del 2024 el 42 por ciento de los clientes tenía un activo en su cartera, el 20 por ciento tenía dos, el 12 por ciento tuvo 3 criptos y el 26 por ciento unas 4 o más.
En el 2024, en Colombia las stablecoins siguieron siendo la principal opción de compra, con el USDC sumando el 25 por ciento de preferencia y el USDT el 23 por ciento, pese al fortalecimiento del peso colombiano contra el dólar.
“Los usuarios se encuentran un panorama en el que las stablecoins se utilizan de manera incremental para transacciones transfronterizas. Los jóvenes son el grupo demográfico que está adoptando cripto a tasas más altas; la comunidad de clientes creció 6 por ciento para llegar a 500.000 usuarios”, señala el estudio.
De igual forma, Bitso asegura que las monedas estables representaron una alternativa ante las restricciones legislativas colombianas, que impiden tener cuentas bancarias en dólares (los montos mínimos inician en los 5.000 dólares).
Avanza en el Congreso un proyecto de ley para establecer las reglas claras. Foto:Getty Images
Bitcoin se quedó con el tercer lugar entre las cripto más compradas, con un 16 por ciento de preferencia. Adicional a ello, destaca que la memecoin PEPE sigue ganando terreno en el país como el cuarto activo más comprado, con un 7 por ciento, superando a XRP (6 por ciento), ether, (4 por ciento) y a solana (3 por ciento).
“Gracias a este reporte, tenemos un mercado más cuantificable en Colombia, un país que en 2024 mostró un apetito inversionista con tendencia a la diversificación y consolidó su preferencia por las monedas estables, activos que siguen siendo utilizados como refugio ante la devaluación y la inestabilidad macroeconómica”, señaló Juanita Rodríguez Kattah, country manager de Bitso en Colombia.
Avanza proyecto para establecer reglas claras
En el Congreso de la República avanza un proyecto de ley que busca establecer un marco normativo legal que garantice la transparencia y la protección de los usuarios.
“Es fundamental un proyecto de ley. La industria cripto está lista para cumplir con las disposiciones de un marco regulatorio integral, que protege a los consumidores a la vez que genera reglas claras para atraer inversión y nuevos jugadores en una industria que cada vez es más robusta”, señaló Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech.
El precio del bitcóin ha estado volátil en las últimas semanas. Foto:iStock
El proyecto busca regular a los proveedores de servicios de activos virtuales, que son definidos como las personas jurídicas o naturales, nacionales o extranjeras, que realicen o presten a terceros uno o más servicios de activos virtuales. Por ejemplo, ahí estarían plataformas como Binance, Bitso o Buda, entre otras.
Igualmente, los proveedores estarán obligados a revelar de forma clara y escrita los riesgos materiales asociados con sus servicios. Entre otros, deberán decir que los activos virtuales no son considerados una moneda de curso legal, salvo que así lo disponga el Banco de la República, y que las transacciones con activos virtuales son irreversibles y, en consecuencia, las pérdidas derivadas a de sus operaciones, no son recuperables.
“La volatilidad e imprevisibilidad del precio de los distintos activos virtuales pueden resultar en ganancias o pérdidas significativas, parciales o totales, en cualquier periodo de tiempo determinado”, se puede leer en el documento.