El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estremeció al mundo, y probablemente desató una inquietante guerra comercial de escala planetaria, al anunciar este miércoles nuevos aranceles para todos los productos que quieran ingresar de ahora en adelante al mercado estadounidense.
Durante un evento en la Casa Blanca para conmemorar lo que bautizó como el Día de la Liberación, el mandatario republicano le impuso una tarifa base del 10 por ciento a las importaciones provenientes de más de cien países del mundo, así como aranceles "recíprocos" y adicionales para otras naciones que, según Trump, llevan décadas abusando de Estados Unidos.
Entre ellos, China, a la que le elevó una nueva tarifa del 34 por ciento (en adición de un 20 por ciento ya decretado) y la Unión Europea, que encajó un castigo del 20 por ciento para todas las importaciones.
En el caso de Colombia y los demás países de Suramérica, la tarifa a partir de este jueves será del 10 y por ciento, sin importar si entre ambos existe un acuerdo comercial previamente negociado.
Donald Trump firmando orden. Foto:Getty Images via AFP
"Ante la implacable guerra económica que enfrentamos, nuestro país ya no puede continuar con una política de rendición económica unilateral. En mi opinión, este es uno de los días más importantes de la historia porque es nuestra declaración de independencia económica", dijo el presidente republicano al anunciar las nuevas medidas.
¿Qué busca Donald Trump con estos aranceles?
Trump, que lleva años hablando de los aranceles como una herramienta para el crecimiento económico de EE. UU., está convencido de que con ellos provocará un “renacimiento” del sector manufacturero del país mientras llena las arcas con fondos que usará para pagar por las deducciones de impuesto que ha prometido.
Pero, la gran mayoría de analistas cree que la estrategia del presidente, si bien podría dar resultados a muy largo plazo, se traducirá no solo en un aumento de la inflación, sino en desempleo y desaceleración de la economía no solo en EE. UU. sino en todos los países afectados.
Incluso ya se habla de una posible "estanflación", es decir, una recesión en la que los precios, en lugar de bajar, permanecen altos.
"Con el anuncio de hoy, los aranceles estadounidenses se acercan a niveles no vistos desde la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, que desencadenó una guerra comercial mundial y profundizó la Gran Depresión. En este caso, más delicado porque se está golpeando a naciones que se consideran amigas", dice Colin Grabow, experto en comercio del Cato Institute.
La columna amarilla tiene los llamados 'aranceles recíprocos'. Foto:X: @RapidResponse47
Aunque hay sectores que defienden la maniobra de Trump -y saldrán beneficiados- ni siquiera los manufactureros del país creen que EE. UU. saldrá bien parada del experimento.
“Los altos costos de los nuevos aranceles amenazan la inversión, el empleo, las cadenas de suministro y, a su vez, la capacidad de Estados Unidos para competir contra otras naciones en la carrera por la supremacía económica", dijo Jay Timmons presidente de la Asociación Nacional de Manufactureros de EE. UU.
En cualquier caso, la nueva iniciática comercial de Trump representan además una gran apuesta política de impredecibles consecuencias. El mandatario, de hecho, ganó las elecciones de noviembre del año pasado, en gran parte por el malestar que existía en el país por la alta inflación que se registró durante la presidencia de Joe Biden.
Una de sus promesas centrales fue, precisamente, que los precios comenzarían a caer desde el primer día. Pero, todo lo contrario parece estar sucediendo. De una trayectoria a la baja que alcanzó el 2,5 por ciento en enero, la inflación ha comenzado a subir nuevamente, en gran parte por el temor de una guerra comercial.
El presidente Donald Trump mostró una tabla con todos los aranceles. Foto:Brendan SMIALOWSKI / AFP
¿Estados Unidos se podría ver afectado?
Trump y sus funcionarios reconocen que los estadounidenses tendrán que amarrarse el cinturón y pagar costos extras, eso sí, bajo la promesa de que a mediano plazo verán los frutos de sus políticas.
De hecho, diversos estudios económicos, entre ellos uno de la universidad de Yale, sostiene que la inflación probablemente volverá a subir a por lo menos el 5 por ciento como consecuencia de los aranceles y que cada familia estadounidense tendrá que pagar entre 5.000 y 10.000 dólares adicionales.
De hecho, el público, por lo menos según las encuestas, permanece muy escéptico. De acuerdo con un sondeo reciente de CBS -YouGov, publicado este lunes, el 56 por ciento de los estadounidenses se opone a los aranceles y un 72 por ciento cree que conducirán a alzas en el costo de vida.
ARANCELES Foto:iSTOCK
Por supuesto, como ha demostrado Trump desde que llegó a la Casa Blanca, nadie sabe si estas nuevas tarifas son permanentes, serán usadas como músculo de negociación para obtener mejores términos con otros países o eliminadas como consecuencias de las presiones propias de la economía.
De momento, sin embargo, el mandatario republicano ha puesto un nuevo mantón sobre la mesa, esta vez en el tablero del comercio internacional.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
@sergom68