La mañana del sábado 22 de agosto del 2015, el sol apenas asomaba en el horizonte cuando cerca de 200 mujeres iniciaron su marcha desde El Carmen de Bolívar hacia el corregimiento de El Salado.
No fue una caminata cualquiera. Fue un acto simbólico de retorno y resistencia de mujeres que sobrevivieron a la violencia sexual en los Montes de María.
Cada paso hacia la alta montaña, por aquel camino de herradura, fue una reivindicación de derechos, una forma de visibilizar los horrores del conflicto armado y, sobre todo, una declaración de que ellas no estaban dispuestas a callar nunca más.
El macro caso 11 que cursa en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no presenta ningún avance, y esto lleva a que las mujeres permanezcan en ese estado de impunidad lo que impide cerrar sus cicatrices y sus casos
Encabezó aquella marcha Yirley Velasco Garrido sobreviviente de la masacre en el Salado, en el año 2000, y junto a ella la periodista Jineth Bedoya Lima, fundadora de la campaña ‘No Es Hora De Callar’, que cumplió en 2024 15 años como una de las manifestaciones más grandes del país como fuerza colectiva en defensa de los derechos de las mujeres.
“Fue una experiencia maravillosa marchar al lado de tantas mujeres sobrevivientes de violencia, pero al mismo tiempo solidarias y empoderadas en busca de justicia”, recuerda Velasco Garrido.
Un camino de memoria y resistencia
Marcha de No Es Hora De Callar. Foto:Archivo ELTIEMPO
A lo largo de los 19 kilómetros que separan El Carmen de Bolívar de El Salado, bajo la canícula del Caribe colombiano, las mujeres caminaron en silencio y entonaron cánticos de esperanza.
Sus rostros reflejaban determinación, y el peso de una memoria dolorosa y con sed de justicia.
En Los Montes de María, los grupos armados ilegales cometieron crímenes atroces durante el conflicto, y muchas de las mujeres que marchaban en aquella jornada habían sido víctimas de violencia sexual.
Esta movilización fue un paso más en la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres y la exigencia de justicia.
El retorno a Flor del Monte
En Colombia cada día se reportan 46 casos de violencia sexual contra menores de edad. Foto:Mauricio León. Archivo EL TIEMPO
Este sábado 29 de marzo, las mujeres de los Montes de María volverán a marchar, llenas de esperanza en que la sociedad colombiana tome conciencia y rompa de una vez por toda la espiral de violencias.
Como hace 10 años, la periodista y activista Jineth Bedoya Lima, y su campaña ‘No es hora de callar’ encabezarán este retorno simbólico; el cual partirá desde el municipio de Ovejas (Sucre), a la 7:30 am, y culminaría 5 horas después en el corregimiento de Flor del Monte, escenario de una firma simbólica de paz, y múltiples hechos de violencia como la masacre ocurrida en la vereda El Cielo, en 1992, donde perdieron la vida 8 campesinos.
“Seguimos construyendo memoria y hoy le recordamos al país que pese a que han pasado tantos años, todavía hay una deuda muy grande con las víctimas de violencia sexual: en el 98 por ciento de los casos persiste la impunidad, esta es una cifra que entregan las organizaciones de mujeres y del estudio de la UT 092 que consignó los primeros casos de violencia sexual en el país. Pero además, el macro caso 11 que cursa en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)no presenta ningún avance, y esto lleva a que las mujeres permanezcan en ese estado de impunidad lo que impide cerrar sus cicatrices y sus casos”, señala la periodista Bedoya Lima, sobreviviente de violencia sexual y Embajadora Global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la lucha contra la violencia sexual.
“Pero además el retorno simbólico es un mensaje de esperanza pero también de resistencia y de lucha para que la memoria persista y para que la historia tan trágica que se vivió en muchos rincones del país no se pierda, porque tenemos que seguir construyendo memoria para la no repetición”, sostiene la periodista y activista.
Mujeres violentadas como botín de guerra
El corregimiento de Flor del Monte tiene una extensión de cerca de 1000 kilómetros cuadrados, y es una despensa agrícola rodeada por una red de quebradas y arroyos, como el Mancomoján y Pichilín, que surten amplias zonas de tierra fértil.
Es una región apta para la agricultura y la ganadería. No obstante, la riqueza natural de su territorio ha sido usurpada por los violentos.
“En este corregimiento los cuerpos de algunas mujeres han sido usados como botín de guerra por los violentos, y eso no se habla, eso no se dice… no se denuncia”, recuerda Yirley Velasco, sobreviviente de violencia sexual y directora de la Fundación Mujeres sembrando vida, que acompaña a niñas y mujeres en riesgo en los Montes de María.
Flor del Monte también fue escenario de un acuerdo de paz histórico entre un Gobierno y un grupo guerrillero: el 9 de abril de 1994, la Corriente de Renovación Socialista (CRS) firmó la paz, como ya lo había hecho el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) en el corregimiento de Don Gabriel, en 1990.
“Por todo lo anterior, este sábado las mujeres nos pondremos los tenis y unidas marcharemos hasta esta población histórica, para reivindicar nuestros derechos”, concluye Velasco.
Además, te invitamos a ver nuestro
documental Voces Silenciadas
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
John Montaño
Enviado Especial de EL TIEMPO
Ovejas (Sucre)