En los últimos años, la guanábana, también conocida como graviola, ha ganado popularidad en el mundo de la alimentación saludable. Su pulpa, jugosa y aromática, se destaca por su contenido de vitaminas, antioxidantes y compuestos bioactivos, lo que ha atraído a nutricionistas, cocineros y consumidores interesados en sus propiedades beneficiosas para la salud. Sin embargo, un aspecto menos conocido de este fruto ha comenzado a generar inquietud: sus semillas.
A medida que la guanábana se populariza, circulan teorías sobre los efectos de las semillas en redes sociales y foros de salud, que van desde sus supuestos beneficios anticancerígenos hasta advertencias sobre su posible toxicidad. Esto ha generado la necesidad de investigar si es seguro consumirlas o si, por el contrario, conviene evitarlas.
La guanábana se ganó un lugar destacado en el universo de la alimentación saludable. Foto:iStock
Diferencias entre la pulpa y las semillas
La pulpa de la guanábana es rica en vitamina C, potasio, fibra y antioxidantes como las acetogeninas, compuestos que se asocian con propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. Estas cualidades la convierten en un alimento saludable que ha conquistado a muchos. Sin embargo, la situación con las semillas es diferente.
Investigaciones científicas arrojan resultados no tan alentadores sobre las semillas de guanábana. Un estudio realizado por científicos franceses identificó la presencia de annonacina, una neurotoxina natural, en las semillas de este fruto. Este compuesto se asocia con efectos adversos en el sistema nervioso central, lo que contrasta con la imagen saludable que tiene la pulpa.
La pulpa de la guanábana es beneficiosa para la salud, pero las semillas están bajo la lupa. Foto:iStock
¿Es seguro consumir las semillas?
El consumo de las semillas de guanábana puede representar riesgos dependiendo de la cantidad ingerida y la forma en que se consume. En general, la ingesta accidental de una o dos semillas probablemente no tendrá efectos graves en adultos sanos. Sin embargo, el consumo habitual o en concentraciones elevadas —como en polvos, aceites o infusiones— sí puede tener consecuencias adversas.
Estudios con animales han demostrado que dosis altas de annonacina pueden causar daño neurológico y hepático. Aunque no se han registrado intoxicaciones masivas en seres humanos, existen antecedentes clínicos en regiones donde el consumo de guanábana es más frecuente, lo que sugiere que las precauciones son necesarias.
Los riesgos dependen de la cantidad y la forma de ingesta de semillas de guanábana. Foto:iStock
El contexto cultural y el uso tradicional de las semillas
Es importante señalar que las semillas de guanábana han sido utilizadas en la medicina popular de diversas comunidades del Caribe y América Central durante siglos. No obstante, su uso tradicional se limita a aplicaciones tópicas o a la ingestión en pequeñas cantidades, no como un alimento habitual. Esta distinción cultural resalta la importancia de conocer las cantidades seguras en las que estas semillas pueden consumirse.
Potencial de las semillas en otros ámbitos
A pesar de su toxicidad, las semillas de guanábana no han sido descartadas por completo en otros campos. Actualmente, se investiga su uso en la industria cosmética y en suplementos fitoterapéuticos, pero siempre bajo estrictos controles que eliminan los compuestos dañinos.
En cosmética, el aceite extraído de las semillas se emplea en aplicaciones tópicas, aprovechando sus propiedades bioactivas. Asimismo, algunas investigaciones están explorando su potencial como pesticida natural, aprovechando sus efectos sobre ciertos organismos.
Las semillas de guanábana fueron empleadas en la medicina popular de algunas regiones. Foto:iStock
Otros casos de semillas potencialmente tóxicas
Las semillas de guanábana no son el único caso en el que la ingestión de sus componentes puede ser peligrosa. Otras frutas también presentan riesgos similares. Por ejemplo, las semillas de manzana contienen amigdalina, una sustancia que, al ser metabolizada, puede liberar cianuro en el organismo. Aunque en pequeñas cantidades no representan un peligro grave, su consumo regular o en formas concentradas no es recomendable. Las semillas de pera, al igual que las de manzana, también contienen compuestos cianogénicos que pueden resultar tóxicos en dosis elevadas.
Por otro lado, aunque algunas corrientes naturistas promueven las semillas de papaya por sus supuestas propiedades antiparasitarias, su consumo en grandes cantidades puede provocar efectos gastrointestinales adversos. Las semillas de sandía, por su parte, contienen antinutrientes que dificultan la absorción de ciertos minerales, por lo que se recomienda consumirlas con moderación y preferiblemente tostadas.
Tampoco se recomienda el consumo de semillas de chirimoya. Foto:iStock
Asimismo, las semillas de chirimoya, que pertenecen a la misma familia de la guanábana (las anonáceas), contienen annonacina y otras sustancias potencialmente tóxicas, por lo que no se recomienda su consumo.
La Nación (Argentina) / GDA
Familias rurales buscan impulsar el consumo de guanábana en la capital | El Tiempo
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de un periodista y un editor.