El empate es como una derrota para Colombia. Imposible no sentirlo así. El 2-2 contra Paraguay en Barranquilla es otro dolor de muela para toda la Selección Colombia, desde el técnico hasta el aguatero, y pasando por todos los jugadores desde el portero hasta el centrodelantero.
Así como los jugadores, puntualmente, han regalado los partidos de la eliminatoria después del subtítulo de la Copa América, esta vez no puedo entender la pasividad del técnico Néstor Lorenzo después del 2-2 de Paraguay en el minuto 62...
Un contexto mínimo: un minuto antes, Lorenzo había hecho cambios para aguantar la ventaja metiendo un tercer central (Mina) y un contragolpeador (Campaz) para chocar contra el doble ‘9’ que le propuso Gustavo Alfaro, el DT rival, sacando a James, que no pesó, y a Arias.
Selección Colombia. Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
Y justo con eso cambios, en ese instante, llegó el empate paraguayo que consiguió justo el 2-2 con el golazo de Enciso.
¿Y Juanfer?
Decía que hoy no entiendo la pasividad de Lorenzo cuando le quedaba al menos media hora para buscar el triunfo sacando un central (Cuesta, que jugó muy mal) y metiendo un armador... ¡Y Juanfer Quintero se quedó en el banquilllo con el chaleco de los suplentes! No es fácil de explicar esto...
La verdad no encuentro razones diferentes para interpretar esto a que no tengo ni idea de este juego –cosa que puede ser cierta (!)– o que soy un pésimo periodista –otra cosa que también puede ser cierta (!)– y no supe si Quintero estaba lesionado o castigado o en la mala o... En fin. En serio, no sé.
Néstor Lorenzo. Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
El cambio de Juanfer por uno de los tres centrales parece de la cartilla Coquito del kínder del fútbol...
Para Colombia es como una derrota
El 2-2 final es de verdad como otra derrota para Colombia porque es terrible perder una ventaja de 2-0 temprana, hasta increíble, y en casa.
Jorge Valdano habla de que todos, técnicos, jugadores, periodistas, hinchas; todos jugamos tres partidos: el imaginado, el real y el que pudo ser. El imaginado, el pensado, no se dio. Mejor dicho: salió al revés porque Colombia abrió la cuenta antes de que sonara el despertador del juego. Luis Díaz, con un enganche torero –¡y olé!– abrió la cuenta a los 40 segundos.
Luis Díaz celebra gol contra Paraguay. Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
No hubo tiempo para que Paraguay pusiera su cerca de alambre de púas cerca de su arco. Así, la fórmula de ellos, recular y contragolpear fue la nuestra para el impensado 2-0 a los 12 minutos: contraofensiva de asalto: Díaz, Durán y gol.
Después fue regalar la pelota, el terreno: y empezó la salvadera en el arco local... El medio campo no quitó, a Muñoz le dieron un baile, Ríos no fue ni chicha ni limonada, Cuesta jugó con dos guayos izquierdos, James ni la olió. En fin...
El 2-1 en el final del primer tiempo fue fatal. Un córner cerrado en el que Vargas hizo la ola y Muñoz perdió la marca. Y el 2-2 cayó por ley de gravedad justo con los cambios de Lorenzo para aguantar y contragolpear y cuando tuvo que atacar dejó esos tres centrales y a Juanfer en el banco... ¡Juepucha: inexplicable!
Daniel Muñoz. Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
Y ya se pide botar a Lorenzo cuando Juan Carlos Osorio está libre y Álvaro González, el presidente de la Difútbol, el poder en la sombra de la Federación de Fútbol, apoyó a Carlos Mario Zuluaga en su elección en la Dimayor, mientras suenan sus parlantes en la radio y la TV.
El 2-2 contra Paraguay es como una derrota. Lorenzo hoy no tiene excusa. Por eso él fue muy crítico y habló de patear el tablero. Quizás, empezando por el no cambio de Juanfer...
Meluk le cuenta
Gabriel Meluk
Editor de DEPORTES
@MelukLeCuenta