Santa Fe se quedó con el clásico bogotano: le ganó a un Millonarios en obra gris y pudo haberlo goleado

hace 1 semana 70

Santa Fe clavó sus colmillos, incrustó sus garras afiladas, cazó a su rival de azul y se lo llevó entre su mandíbula. Millonarios vivió un drama que pudo ser peor, de alguna parte sacó fuerzas para evitar una goleada y a punta de orgullo, y con 10 hombres, casi empata al final. Pero la victoria fue roja, victoria justa de un Santa Fe que quiere demostrar que con los leones no se juega. 

Santa Fe quería devorarse a Millonarios desde el primer minuto, arrancó como un león que liberan de la jaula para demostrar su furia, quería desgarrar a su rival, hacerlo trizas, lo arrinconó, le empezó a llegar tanto que merecía celebrar pronto, lo había intentado Zapata en un tiro libre que desvió el portero Arboleda, luego fue Rodallega el que remató dos veces. Después Zapata casi hace un gol olímpico. El ataque cardenal era incesante, pero faltaba el gol.

Fue cuando Zapata lanzó un pase filtrado a Mafla que no alcanzó a llegar, pero el portero Arboleda, que salió a su encuentro, dio un rebote, con tan mala suerte que Yilmar Velásquez venía tanteando la jugada, explorando el terreno, como un aventurero al ataque, y quedó de frente, con la mirada en el arco enorme que estaba sin guardián, remató y quebró la suerte azul: 1-0. ¡Justicia! 

Millonarios estaba turuleto, mareado, como el boxeador que recibe el primer impacto y no sabe cómo ponerse en pie para seguir peleando, y en esas estaba, descifrando sus errores, cuando Santa Fe le clavó otra vez los colmillos en la yugular. Fue un tiro de esquina, la pesadilla azul, y Johan Torres, que no puede presumir de su estatura, se levantó y remató de cabeza para poner el 2-0. ¡Más justicia!

Santa Fe era demoledor

Santa Fe vs. Millonarios

Santa Fe vs. Millonarios Foto:Sergio Acero Yate / EL TIEMPO

No parecía que fuera el final, Santa Fe seguía endemoniado, quería aplastar a su confundido rival. Zapata sacó zapatazo y Arboleda, que seguía en estado de shock, pese a todas sus atajadas, voló como pudo para evitar que la derrota se convirtiera en tragedia. 

Los hinchas rojos no lo podían creer, se frotaban las manos y no era solo de frío, era de emoción, ¿será que los goleamos?, se preguntaban, inocentes, porque justo en ese momento Millonarios encontró respiración artificial cuando Olivera fue imprudente y cometió un penalti contra Arévalo. Leonardo Castro, el infalible, no se dejó meter miedo, pese a la desventaja del partido, él seguía sereno, confiado y pateó con su seguridad de siempre: 2-1, en 41 minutos. Millonarios revivió. ¿O no?

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Santa Fe vs. Millonarios en la Liga Betplay. Foto:Sergio Acero Yate / EL TIEMPO

Arrancando el segundo tiempo Santa Fe volvió a poner las condiciones. Monroy cabalgó, llegó a la zona final, a la frontera donde muere la cancha, y tiró el pase atrás, como si intuyera que por ahí venía un socio, y lo encontró, su cómplice fue uno que mucho había buscado el gol: Zapata y 3-1. ¡Tres dosis de justicia en El Campín!

Y era justicia porque al minuto 54 Millonarios no jugaba el clásico, lo sufría. No agarraba la pelota, no lograba contener la salida veloz de Santa Fe, no tenía una variante que le salvara la vida. Sus hinchas, los que estaban allí como testigos de una pesadilla, gritaban como podían, a ver si sus jugadores despertaban y jugaban.  

Luego vino el momento de calentura. Rojos y azules en batalla. Empujones, puñetazos, gritos, careos. Todo se desató cuando el árbitro expulsó a Leonardo Castro, una roja que encendió la mecha. El juez revisó la jugada y el VAR dio veredicto: no era expulsión para él, pero sí para Pereira que le dio un golpe en el estómago a Mosquera y se fue por la puerta de atrás.    

Si lo de Millonarios no era ya un inferno, se le parecía. Santa Fe quedaba con superioridad, ganando, jugando mejor, con mucho tiempo por delante. Los hinchas rojos se volvieron a frotar las manos y se animaron a gritar, primero tímidos y después en un coro que recorrió casi todo el estadio: "ole". 

Angustia al final en el clásico

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Festejo de Santa fe vs. Millonarios en el clásico. Foto:Sergio Acero Yate / EL TIEMPO

Pero los clásicos son impredecibles. Millonarios, con un jugador menos y armado solo de orgullo, terminó encontrando el segundo gol, otra vez con Castro, para darle dramatismo al final del partido, como para recordarle a la afición de Santa Fe que para reír hay que sufrir. Millonarios empujó sobre el final y hasta alcanzó a acercarse al empate con cabezazo de Llinás, pero su juego no daba para invocar un milagro. No lo merecía. 

Santa Fe, mientras Jorge Bava asume como su nuevo DT, y con Francisco López haciendo hazañas inesperadas, logró un triunfo claro y justo en el clásico, para demostrar que con los leones no se juega.

PABLO ROMERO

Redacción DEPORTES

@PabloRomeroET

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