Salua García, la joven que les simplificó la vida a muchos

hace 1 semana 18

Lo que comenzó como una preocupación por la ‘nana’ que tuvo en su infancia y la idea de masificar la ayuda a las empleadas del servicio doméstico y hacerle más fácil la contratación y el pago de las prestaciones sociales a algunas personas, hoy se ha convertido en un proyecto empresarial que ha beneficiado a más de 44.000 trabajadores, con 13.000 clientes activos en Colombia, pero también en otros países, como México.

Les estoy hablando de una plataforma que se ha vuelto popular en varios hogares: Symplifica. Pero, sobre todo, les hablo de la mujer, de la joven de 37 años, la sanandresana Salua García, que la hizo posible. ¿Cuál es la historia de Salua y qué le dice a quienes hoy tienen dudas de hacer empresa e invertir en Colombia?... Léanla ustedes…

MAURICIO MORENO

Salua García Fakin , durante una entrevista concedida al diario El Tiempo. Foto:Mauricio Moreno

Me gusta preguntarle con frecuencia a la gente con la que hablo, ¿cómo eras de niña? En tu caso, ¿con qué soñabas?

Como bien lo dices, yo nací en San Andrés Islas, entonces eso me generó una personalidad muy libre, muy tranquila. Yo era muy curiosa. Digamos que uno de mis sueños era ser universitaria. Siempre me proyectaba como en esa autonomía, en esa independencia.

Salua, sé que en tu entorno, desde muy chiquita, te rodeabas de emprendedores y, sobre todo, de mujeres emprendedoras...

Una de mis referentes más importantes es mi abuela Zaida, que en paz descanse. Mi abuela fue una emprendedora impresionante. Ella creó un almacén muy famoso en San Andrés que se llamaba el almacén Bolero y realmente fue una mujer que trabajó hasta el último día de su vida, en un contexto de una familia árabe donde se supone que hay un gran machismo y demás, pero realmente yo no lo viví de esa manera, o sea, todas mis tías, mi mamá, empezando por mi abuela, siempre fueron mujeres empresarias, trabajadoras.

Tenías de dónde ser lo que ahora eres, pero ¿cuándo y cómo decide uno que también quiere transitar el camino del emprendimiento de su abuela, de sus tías y de su mamá?

Mira, yo creo que cada camino es distinto. En mi caso, yo trabajé 6 años en multinacionales y a mí lo que me empezó a pasar es que sentía que me faltaba algo. Yo quería trabajar en algo de mayor impacto, con tecnología y, de verdad, que en el contexto en el que estaba no encontraba cómo poder explotar esa creatividad, la innovación, ¡crear!... Entonces, tuve un viaje donde me reencontré con una nana que yo tuve, que mi familia ayudó a que se fuera a España en un momento de su vida y cuando yo me reencuentro con ella, me cuenta que tiene su propio apartamento, que se conoció toda Europa y, bueno, un montón de cosas que yo en ese momento dije: “¿Cuándo una empleada doméstica en Colombia va a aspirar a tener esta calidad de vida y estas oportunidades?” Entonces, volví de ese viaje y comenzamos con este proyecto que se llama Symplifica.

MAURICIO MORENO

Salua García Salua García es una sanandresana de 37 años.  Foto:Mauricio Moreno

Para quienes no hayan oído de esta idea de negocio que hoy ya es una gran empresa, ¿cómo podrías definirla en pocas palabras?

Symplifica es hacer con tecnología lo que es difícil, fácil, para generar un impacto social. En este caso, empezamos con el servicio doméstico. Lo que hacemos, básicamente, con los hogares es que les proveemos servicios para que no tengan la excusa de no afiliar y contratar bien a sus trabajadoras del hogar: niñeras, conductores, mayordomos de fincas. Ahí lo que hicimos fue decir: “Bueno, aprovechemos la tecnología y esto que es tan complicado, que es afiliar, pagar prestaciones, hacer un contrato, y hagámoslo fácil”. Y en eso es lo que nosotros hemos trabajado estos 8 años. 

Hablas de la tecnología aplicada a este modelo, pero al principio de tu negocio la cosa no fue así de fácil…

Es muy interesante ver cómo, de verdad, la tecnología sí puede ser una palanca para lograr cambios, pero, obviamente, al principio las afiliaciones las hacíamos con formularios a mano. Nosotros lo que hacíamos era enviar un mensajero a la casa de la gente para firmar cuatro formularios, ir a radicarlos; mejor dicho, la vuelta larga. Luego de la pandemia, el proceso tecnológico se aceleró y eso hizo que diéramos el gran salto.

Increíble que celebremos lo mínimo, que es pagar las prestaciones de las personas que están dedicadas a estos servicios y que, por ley, es una obligación…

Claro, José Manuel. Al comienzo decíamos: “Bueno, estamos generando un impacto social porque las empleadas informales ahora son formales”, pero luego tuvimos una reflexión donde nos dimos cuenta de que ser formal es lo mínimo. Ser formal, tener acceso a salud, a pensión, es lo mínimo y, ahí, entonces complementamos nuestra oferta de valor haciendo una plataforma y una aplicación directamente también de las empleadas, donde les proveemos otros beneficios más allá de la seguridad social. Estamos hablando de que tienen psicólogos sin costo. Tienen, por ejemplo, acceso a la línea púrpura por si están enfrentando temas de violencia en su hogar, tienen entrenamientos, adelantos de nómina.

¿De cuántos usuarios estamos hablando? ¿De cuánta gente beneficiada desde el punto de vista de los empleados y también desde el punto de vista de los usuarios que te están pagando por facilitarles la vida con estos trámites?

Nosotros hemos formalizado en estos años 44.000 contratos laborales históricos, que es un número enorme, pero, José Manuel, yo digo que deberían ser más, o sea, ¡es que estamos hablando de 700.000 empleadas domésticas en Colombia! y, del lado de los clientes, hoy día tenemos activos 13.000 hogares que en este momento están gestionando a sus trabajadoras con nosotros y el impacto, digamos, que es muy fuerte, pero yo creo que falta muchísimo porque es que de diez empleados domésticos solo dos, hoy día, tienen este tipo de beneficios.

MAURICIO MORENO

García creó una plataforma que le facilita a empleadores contratar a sus empleados. Foto:Mauricio Moreno

Salua, en ese sentido, ¿cuál es el principal enemigo de la formalización en Colombia?

Yo creo que hay un gran tema y es el desconocimiento, pero también yo creo que, por otro lado, es la falta de promoción de parte del Gobierno hacia la formalización de las trabajadoras del hogar. Yo nunca he visto una campaña para promover eso; entonces, el sistema está concebido para empresas, pero no necesariamente tienen a los hogares tan en cuenta.

Sé que muchos trabajadores domésticos dicen: “es tan enredado volverme formal, cotizar pensión y salud, que yo prefiero que me den mi platica y no pasarla ni siquiera por un banco”. Y el empleador termina aceptando también esas reglas de juego. ¿Cómo has hecho para convencer a los unos y a los otros de un camino distinto?

Yo siempre doy este ejemplo, José Manuel: a mí también me encantaría que no me pagaran pensión y me dieran el dinero. O sea, yo no sé si voy a llegar a pensionarme, pero, pues al final, es una condición que habilita otras cosas en el mismo sistema. Entonces, yo siempre digo: “empleador, eres responsable de hablar con tu trabajadora, enseñarle qué beneficios tiene”. Nosotros, todos los días, asesoramos en eso y nuestra estrategia ha sido poner al servicio de ellos la información de cuáles son los beneficios de ser formal. Y ojo, empleada: no crea que si está en el Sisbén y se vuelve una empleada formal, va a perderlo. Es muchísimo tema de desconocimiento, donde nosotros todo el tiempo estamos tratando de resaltar los beneficios e insistir en que esto es un mínimo legal.

Hemos hablado de lo que has logrado y cómo lo has hecho, pero algunos obstáculos han debido superar para llegar ahí, ¿o no?

Imagínate: llegó la pandemia y las trabajadoras no podían ir a trabajar, y nosotros decíamos: “si todo el mundo liquida, nos vamos a quebrar”. Pero, claro, además de eso, las trabajadoras no iban a recibir un salario. Entonces, fue un momento de altísimo estrés para nosotros. ¿Qué hicimos? Empezamos a hacer campañas con los hogares de: “sígale pagando la seguridad social”. Generamos en la plataforma diferentes opciones para manejar ese momento y te puedo decir que al final Symplifica solo perdió el 10 por ciento de las trabajadoras que estaban gestionadas a través nuestro, cuando el sector, en general, perdió el 50 por ciento. Nos dimos cuenta, además, de que los empleadores formales también tienen un sentido social muy alto. 

Dicen que el que quiere llegar más rápido va solo, y el que quiere llegar más lejos va acompañado. ¿Lo que has logrado en la vida lo has hecho con un equipo?

Yo creo que solo uno, pues, si mucho hace, una poesía. Ja, ja. Este tipo de empresas y todas, yo creo que las hacen el talento con el que tú estás. En mi caso están Camilo Méndez y Omar Perdomo, que fueron los cofundadores junto conmigo de Symplifica, y también tuvimos inversionistas cercanos, donde hay varios ángeles que creyeron en el proyecto temprano. Pero luego se encuentra la gente que está todo el día ejecutando. Nosotros hoy día somos un equipo de 30 personas en Colombia, donde realmente todo el día estamos gestionando chicharrones, incendios, explicar a los clientes. Puro trabajo en equipo. 

Voy terminando: ¿qué le dirías a los que, con algo de razón, dicen: “en Colombia se volvió un camello crear empresa. Mejor nos guardamos la plata esperando a ver si esto cambia o nos la llevamos para otro lado”? 

Yo creo que estamos en un momento de país donde tenemos que tomar partido. A mí me preocupa mucho la apatía en general de las personas, pensando que en un año y medio todo va a cambiar. Pero realmente no. El cambio lo hacemos en el día a día. Entonces, yo los animaría es a buscar un problema social que pueda volverse una empresa, como lo hicimos nosotros, y más bien generar empleo, generar país. Yo creo que es difícil, pero todo lo que vale la pena en la vida requiere esfuerzo. Entonces, mi mensaje es: no hay excusas; hay es razones para que nosotros nos quedemos en Colombia y sigamos apostándole al desarrollo de nuestro país. 

Óyeme, y a la niña de la que comenzamos hablando; a la Salua pequeñita, ¿qué le diría hoy la Salua empresaria y exitosa en la que te has convertido?

Bueno, yo le diría que lo hemos logrado; que estamos orgullosas de a dónde hemos llegado y que se vale soñar. Yo era muy soñadora y yo creo que eso lo he mantenido en mi esencia y definitivamente yo le diría que, pues, todo ha valido la pena y que todo va a estar bien.

JOSÉ MANUEL ACEVEDO

ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Leer Todo el Artículo