Pocas veces la salida de un ministro del gabinete causa tanto ruido y se hace sentir con fuerza en los mercados financieros, como la que se registró esta semana en Colombia. No es para menos, pues se trató de la del máximo jefe de las finanzas públicas, Diego Guevara Castañeda, quien no solo llevaba mes y medio al frente del Ministerio de Hacienda —estuvo bajo encargo del mismo entre el 4 de diciembre del 2024 y finales de enero pasado— sino que, además, es el tercero en renunciar a dicho cargo en el gobierno del Presidente Gustavo Petro.
Un mal mensaje y una señal negativa para los mercados (locales e internacionales), así como para los inversionistas, pues con ello se genera incertidumbre y desconfianza frente a la situación fiscal del país y la posibilidad de que pronto se adopten las medidas necesarias que permitan superar la actual crisis, coincidieron exministros de Hacienda y analistas del mercado consultados.
En efecto, las reacciones de los mercados a esa incertidumbre no se hicieron esperar. Entre el martes, día en que se conoció la renuncia del ministro Guevara, y el viernes de la semana que está por concluir el dólar se devaluó 2,25 por ciento, su precio subió cerca de 92 pesos; las acciones de las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) retrocedieron cerca de 2,1 por ciento, mientras que las tasa de los TES continuaron subiendo.
"Este nuevo cambio en la cartera de Hacienda es un pésimo mensaje para las calificadoras de riesgo y para toda la comunidad inversionista internacional, porque demuestra inestabilidad, desconfianza e incertidumbre, más cuando las razones son las que se dicen que motivaron la salida del ministro Guevara", comentó José Manuel Restrepo Abondano, exministro de Hacienda y de Comercio Exterior, hoy rector de la Universidad EIA.
Esta misma semana, los analistas del banco de inversión JP Morgan, uno de los más relevantes del mercado internacional, señalaron que, frente al desempeño de la economía colombiana, que esperan “que los ingresos fiscales aumenten este año, aunque probablemente estarán por debajo de lo estimado por el Ministerio de Hacienda. Por lo tanto, serán necesarias reducciones del gasto y una subejecución presupuestaria en la segunda mitad del año para cumplir con la regla fiscal”.
Mayor el riesgo
Como si la actual crisis de las finanzas públicas no fuera suficiente para que Colombia sea percibida como una economía con mayor riesgo crediticio, hoy el riesgo país supera con creces al de Brasil, México, Chile y Perú, la renuncia del Ministro de Hacienda esta semana hizo que ese riesgo se elevara aún más.
El Embi (Emerging Markets Bond Index) calculado por JP Morgan, que es la diferencia entre las tasas que pagan los bonos denominados en dólares, emitidos por países en desarrollo, y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de 'riesgos', se mantuvo relativamente estable para Colombia esta semana, entre 334 y 336 puntos básicos.
Gobierno está emitiendo cada vez más rápido un mayor volumen de deuda (TES) ante la crisis fiscal. Foto:Abel Cárdenas / CEET
Sin embargo, ese mismo riesgo, calculado por el comportamiento de los CDS a 5 años del país (Credit Default Swap), que es como un seguro frente a un posible escenario de no pago de su deuda, registró un repunte de 20,4 puntos básicos esta semana al situarse en 215,75 puntos hasta el jueves anterior, lo que indica que al país le sale cada vez más costoso conseguir recursos en los mercados para financiar su gasto.
Un país calificado con BB+, que es el nivel en el que está Colombia tiene un riesgo país en el CDS de 5 años entre 140 y 175 puntos básicos; para un país en un rango inferior a ese, el riesgo es de entre 180 y 230 puntos básicos y ahí ya es evidente ese mayor costo del crédito para una nación, explicó Camilo Pérez, director del área de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá (IE).
Para Felipe Campos, director de Investigación y Estrategia de Grupop Alianza, es claro que la salida del ministro Guevara se sintió en los CDS, pero hay que resaltar, dice, que el riesgo país lleva casi un año en los mismos niveles, con volatilidad, pero sin un deterioro grande. Lo anterior no quiere decir que el país esté bien desde el punto fiscal, todo lo contrario, ese nivel de riesgo es consecuente con un país que es BB- en su calificación.
Agrega que la mayoría de esos datos que están saliendo ya los inversionistas se los están cobrando al país desde hace dos años, aunque por el lado de los TES esta situación se está sintiendo con mayor fuerza. "A medida que el Gobierno se está enredando con el tema de déficit fiscal y del presupuesto, lo está obligando a emitir cada vez más rápido un mayor volumen de deuda en el mercado (TES) y este no tiene la capacidad suficiente para absorber todas esas emisiones", explica el analista.
De cualquier manera la situación de Colombia de cara a los inversionistas no es la mejor, pues los desafíos que tiene por delante el país son complejos y sin señales claras de poderse solucionar con la premura que lo ameritan las circunstancias.
"En este momento no hay una coyuntura favorable que mejore la situación fiscal", comenta Camilo Pérez, para quien el hecho de que el país esté en curso para una campaña electoral, no habrá un candidato presidencial que proponga un recorte de gastos ni un aumento de impuestos, que es lo que se requiere en este momento.
Y agrega que en el año y medio que resta del presente mandato es difícil que haya mejora sustancial en las finanzas públicas y que, incluso con la salida del ministro (de Hacienda) Diego Guevara, puede ocurrir un deterioro adicional, mientras en el próximo gobierno dependiendo de quién gane, también será difícil ver un viraje para mejorar.