"Una disminución del 1 por ciento en los costos a la nómina incrementaría el empleo en el sector formal entre un 0,5 y un 0,9 por ciento", según se desprende de un reciente análisis elaborado por investigadores del Banco de la República, en el que advierten, además, que, por el contrario, "un aumento del 10 por ciento en el salario mínimo reduciría el empleo formal entre un 5 y un 9 por ciento.
Oscar Reinaldo Becerra, del departamento de Economía de la Universidad de los Andes y Leonardo Fabio Morales, del grupo de investigadores del banco emisor, señalan en su análisis, que el pago de impuestos parafiscales por parte de los empresarios formales (Sena, al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -Icbf- y aportes a las cajas de compensación familiar, entre otros) eleva el costo de las nóminas y esto, a su vez, se constituye en un desincentivo a la creación de nuevos empleos. También reduce la demanda de trabajo formal, lo cual podría desplazar trabajadores hacia empleos menos productivos y de menor calidad en el sector informal.
Los expertos recordaron que en 2011, el gobierno colombiano introdujo la Ley del Primer Empleo, que redujo los impuestos sobre la nómina en 11 puntos porcentuales (del 42 por ciento) para los nuevos trabajadores menores de 28 años e indicaron que luego de correr algunos modelos que incluyeron información adicional, como indicadores de formalidad y participación, niveles de empleo, contratación y salarios para cohortes de trabajadores menores y mayores de 28 años, encontraron que "la reducción de impuestos sobre la nómina provocada por la Ley del Primer Empleo aumentó la demanda de mano de obra del sector formal para trabajadores jóvenes en un 3,4 por ciento, mientras que no tuvo un efecto significativo en los salarios".
Según los investigadores, tasa total del impuesto sobre la nómina representa entre el 46 y el 54 por ciento del salario mensual de un trabajador y se divide en tres componentes: seguro, beneficios familiares y bienes públicos. El primero es la parte con mayor peso de la tasa del impuesto sobre la nómina (37 a 45 puntos porcentuales) y proporciona seguro a los trabajadores en caso de shocks negativos de salud, vejez, discapacidad y desempleo.
El segundo componente representa 4 puntos porcentuales (aporte a cajas de compensación familiar), mientras que el tercero (aportes a entidades como el Sena y el Icbf), 5 puntos porcentuales . La mayor parte de la tasa del impuesto sobre la nómina es pagada por el empleador (38 a 46 puntos porcentuales).
El nivel del impuesto sobre las nómicas que pagan los empresarios colombiano no es muy distinto al de otras economías desarrolladas y de Latinoamérica, advierten los investigadores, sin embargo, señalan que las características del sistema de impuestos sobre la nómina pueden resultar en un efecto distorsionador en el mercado laboral
La informalidad laboral crece Foto:Carlos Arturo García
En el informe también se destaca que "los impuestos sobre la nómina son una herramienta clave para financiar bienes públicos y beneficios para los trabajadores", no obstante, también elevan los costos laborales a los empleadores formales, lo cual desalienta la creación de empleo formal y desplaza la mano de obra hacia el sector informal. La magnitud de estos efectos negativos es incierta y depende de varios factores.
Según los investigadores, en Colombia, el salario mínimo alrededor del 40 por ciento de los trabajadores del sector formal gana el salario mínimo, mientras que cerca del 56 por ciento de la población ocupada está en la informalidad, lo cual reduce el traspaso de los impuestos a la nómina hacia los salarios, ya que una disminución en los salarios del sector formal debilita los beneficios de trabajar allí.