"Buscaremos que sea reversible la decisión, pero sobre el engaño solo nos llevan a la violencia".
Esta es solo una de las frases de la discordia que lanzó el presidente Gustavo Petro, minutos después que se conociera que la reforma laboral estaría virtualmente hundida en la Comisión Séptima del Senado, tras la firma de la ponencia de archivo por parte de ocho congresistas.
El jefe de Estado aseguró que habrá una ruptura de las relaciones entre el Legislativo y el Ejecutivo y acusó al senador Miguel Ángel Pinto de “traicionar” al pueblo. Asimismo, anunció una consulta popular sobre las reformas.
Los ocho senadores que radicaron la ponencia negativa de la reforma laboral Foto:Prensa Partido Conservador
"Si la Comisión VII hunde las reformas que necesitan los trabajadores y el pueblo de Colombia habrá una ruptura entre el Congreso y el gobierno. Espero que no cometan tamaña irresponsabilidad con Colombia", escribió el mandatario en su cuenta de X.
Y agregó: “Que el pueblo trabajador de Colombia sepa quiénes fueron lo que los que lo han traicionado. El senador Pinto ha traicionado al pueblo trabajador de Santander y de Colombia".
Estos señalamientos fueron tomados por los congresistas como un nuevo ataque del presidente y un perfilamiento a su labor legislativa. “Presidente, este mensaje suyo incitando a la violencia contra los senadores de @ComisionVIICol es de la mayor gravedad. Mi vida y la de mis compañeros usted la ha puesto en peligro. Si algo nos ocurre, usted es el único responsable”, dijo el senador Pinto.
La defensa de Cepeda
Por su parte, el presidente del Congreso, Efraín Cepeda, rechazó las amenazas del mandatario y manifestó que recurrirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
“Presidente Petro una vez más le exijo que respete al Congreso y deje de amenazarnos cuando hay decisiones democráticas que no están subordinadas al querer de su Gobierno”, señaló el líder del Congreso.
Efraín Cepeda, presidente del Senado Foto:Sergio Acero. EL TIEMPO
Y agregó: “El presidente Petro le está poniendo un palo en la rueda a la democracia colombiana al querer desatar la violencia contra el Congreso, que tomó una decisión autónoma frente a la reforma laboral. Recurriremos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para proteger a los senadores de la Comisión Séptima y a sus familias”.
Durante la alocución, el jefe de Estado señaló que lo que estaba ocurriendo en el Congreso era un “bloqueo institucional”.
"El bloqueo institucional se le responde con democracia real y la decide el pueblo. El Gobierno va a convocar a una consulta popular para decidir sobre la reforma laboral y sobre la reforma de la salud. Que sea el pueblo el que decida. Las leyes determinan cómo se convoca y qué tiempos tienen para hacer una consulta popular. Vuelve a pasar por el Senado, pero ya en una comisión, no de ocho, sino en plenaria. No querían que este proyecto pasara a la plenaria, pues ahora pasa, pero no para definir el contenido del proyecto ya, sino para decidir si se convoca al pueblo o no", aseveró.
Para los expertos, las palabras del presidente representan un mensaje intimidante, no solo para los ocho senadores que firmaron, sino que en general para el Legislativo.
Plenaria del Senado. Foto:Prensa Senado
“Es intimidante en términos institucionales porque descalifica la labor del Congreso, desconoce la autonomía y de manera particular, fractura la relación armónica que debe existir. El Presidente de la República es garante de ello. Una relación armónica entre las ramas del poder público y es intimidante hacia los senadores porque afirma quiénes son en términos de descalificarlos, de señalaros, etiquetarlos, lo cual en última instancia termina siendo una situación que pone en tela de juicio la independencia personal que tienen como congresistas y además puede existir un riesgo en materia de seguridad personal”, le dijo a EL TIEMPO el analista Jairo Libreros.
MARÍA ALEJANDRA GONZÁLEZ DUARTE
Redacción Política