El fútbol colombiano se ha acostumbrado a la tibieza… (Opinión)

hace 2 semanas 19

La Selección Colombia enfrenta a Brasil, en la fecha 13 de la eliminatoria, un partido que va mucho más allá de tres puntos. No es decisivo en cuanto a que no define la clasificación al Mundial del 2026, pero sí lo es por la forma de esta Selección de Néstor Lorenzo, que perdió tres de los últimos cuatro partidos de la eliminatoria y que deberá, al menos, buscar la victoria para intentar no perder el cuarto lugar de la clasificación, precisamente con su rival de turno, que hoy es quinto con 18 puntos, uno menos que Colombia.

El fútbol colombiano se ha acostumbrado a la tibieza. Se celebra con orgullo perder "jugando bien", como si eso sumara puntos en la tabla. La Selección no puede seguir cayendo en esa trampa. Es hora de sacudirse, de jugar con el carácter que exige la situación y de entender que el fútbol moderno no perdona equipos sumisos. Que así en el deporte sean más las veces que se pierde, los que ganan son los únicos que quedan en la historia.

El equipo capitaneado por James Rodríguez visita a Brasil, selección a la que jamás le ha ganado por eliminatorias en su casa. Sin embargo, la historia no puede seguir siendo una excusa para justificar la mediocridad. El equipo de Néstor Lorenzo llega con la obligación de despertar de su letargo y demostrar que el buen fútbol y los nombres propios no solo sirven para la foto, sino para ganar partidos o para sumar, al menos.

Néstor Lorenzo en rueda de prensa.

Néstor Lorenzo en rueda de prensa. Foto:Vanexa Romero / EL TIEMPO

La caída después de la Copa América

Tendrá que demostrar en la cancha que el invicto de los 28 partidos que terminó en la final de la Copa América se puede retomar, que no fue una bonita ilusión que no volverá, porque desde esa disputa por el título se perdió por eliminatorias contra Bolivia en La Paz (donde nunca había caído Colombia cuando ha clasificado), contra Uruguay y Ecuador.

Cada vez que Colombia enfrenta un reto grande, parece reducirse a su versión más temerosa y pasiva, como si el simple hecho de pisar un estadio con historia lo condenara a la resignación y claro, el rival es Brasil, siempre fuerte, siempre de cuidado.

El problema con Colombia es que siempre le queda faltando algo, por más entrega o lucha, no se logra el resultado esperado y se termina culpando a otros, como James Rodríguez esta semana que salió a decir que habían influido cosas externas en el resultado de la final de la Copa América contra Argentina.

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James Rodríguez causa sensación en la liga MX y se ha convertido en una de las estrellas en el León. Foto:EFE

James atraviesa su mejor momento en años. Es el cerebro, el capaz de marcar diferencia con su calidad, pero de nada servirá si el equipo lo rodea con futbolistas que corren sin sentido o que no se atreven a asumir protagonismo. Será un partido de mucho cuidado en el mediocampo, con labores de mucho sacrificio para Jéfferson Lerma, Jhon Arias y Richard Ríos, desde ahí se tiene que cortar el juego de Brasil, pero sin renunciar al ataque, porque de su claridad en los pases dependerá la generación de ataque de Colombia, con un Rafael Santos Borré (goleador en la era Lorenzo), que se necesita clarito y contundente.

Colombia hoy tiene dos caminos: desafiar la historia con convicción o seguir atrapada en el miedo escénico. La decisión está en los jugadores y en su técnico. La afición ya está cansada de promesas y justificaciones. Es tiempo de volver a sumar.

Opinión

Camila Espinosa Aristizábal

Para EL TIEMPO

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