La Clínica del Occidente, una de las más tradicionales del sur de Bogotá, sucumbió esta semana en los efectos del cada vez evidente colapso del sistema de salud en Colombia. La baja cantidad de partos, sumada a una millonaria y creciente deuda con las EPS, terminaron por condenar a su unidad de obstetricia y neonatología.
Pero no es solo la caída histórica que registran los nacimientos en el país y que según el Dane alcanzó el año pasado una reducción histórica del 13,4 por ciento. También es la ausencia de recursos, que hacen imposible mantener en sus labores equipos costosos y personal especializado. De acuerdo con voceros de esa institución, además de una caída del 82 por ciento en la atención, se presenta una deuda superior a los 20 billones de pesos. Una situación insostenible.
La situación es calcada de la que vivieron, desde finales del año pasado hasta la fecha, tres reconocidas clínicas del país: los Farallones en Cali, la San Ignacio en Bogotá y los Andes en Boyacá. Las tres debieron sacrificar sus unidades de neonatos y de pediatría no sólo por ausencia de demanda sino porque no había plata.
Pero no son solo los nacimientos. La ola, en esta misma semana, se llevó uno de los puntos clave del sistema de salud en el sur de Bogotá, no solo por su infraestructura sino porque está ubicado en una de las localidades más grandes de la capital: el servicio de Urgencias de la Clínica Colsubsidio, en Roma, localidad de Kennedy. La razón: una deuda de 500 mil millones de pesos.
Iris Marín habla de crisis de la salud Foto:
Estos, por solo nombrar los casos mediáticos. Voceros de gremios médicos como Clemencia Mayorga, presidenta del Colegio de Médicos de Bogotá y Cundinamarca, han señalado que en dos años, desde 2022 hasta la fecha, han cerrado de forma definitiva 9.055 servicios médicos en el país. Igualmente, datos del Ministerio de Salud citados por medios de comunicación, dan cuenta de que sólo entre 2023 y 2024 se han cerrado 960 IPS en todo el país.
¿Por qué se está presentando este fenómeno? Luis Carlos Arango, presidente de Colsubsidio, le explicó a EL TIEMPO en su momento que "la inmensa crisis que atraviesa el sistema de salud y las deudas de las EPS con las IPS están llegando a extremos definitivos y no se aguanta más seguir con dicho servicio médico".
Esa misma preocupación está presente en decenas de centros de salud del país que enfrentan duras crisis financieras.
Las deudas de las EPS con las IPS están llegando a extremos definitivos
Luis Carlos ArangoPresidente de Colsubsidio
Y en medio del drama quedan los pacientes. Pocas respuestas, pasillos abarrotados, y médicos y enfermeras que en maratónicas jornadas contrarreloj tratan de salvar vidas en medio de períodos que duplican sus turnos asignados, son la constante en Colombia. Y así lo pudieron constatar periodistas de EL TIEMPO que revisaron el panorama en las principales ciudades del país.
Cali: hospitales abarrotados y a punto de colapsar
El hospital San Juan de Dios, uno de los más antiguos y tradicionales de la capital del Valle del Cauca, fue de los primeros en levantar la mano para pedir ayuda debido al alto volumen de pacientes. Tanto que sus directivas están en busca de habilitar otros espacios para atender la demanda.
Lo crítico es que otros de sus servicios empiezan a verse afectados. Hace algunos días, el gerente había manifestado que la unidades neonatal, de ginecobstetricia y todo el hospital en general, están al tope. Por el momento, se han visto en la obligación de aumentar el número de camillas, pero les preocupa que, luego de cierto tiempo, no darán abasto.
La situación crítica también la vive el Hospital Universitario del Valle (HUV), cuya sala de urgencias se encuentra abarrotada. Parece una olla a presión a punto de estallar. Cada día que pasa son muchas las personas que llegan con la necesidad de una atención inmediata y los profesionales de la salud que allí atienden deben redoblar sus esfuerzos.
“Todos los días nuestro hospital recibe hasta 20 ambulancias diarias con personas que están siendo atendidas de forma inicial en niveles de menor complejidad. A veces las patologías de las enfermedades son tan graves que estos sitios no tienen cómo responder a esas necesidades. Se ven entonces en la obligación de tener que salir como traslados primarios y llegar a esta institución”, explicó John Sandoval, jefe del servicio de Urgencias del HUV.
La crisis en la atención del servicio de urgencias también se vive en la clínica Versalles, que a través de un comunicado pidió ayuda: “Los servicios de urgencias adultos se han visto ocupados por un gran número de pacientes, que en la medida de nuestra disponibilidad de equipo médico y auxiliar se han venido atendiendo, dando prioridad al triage 1 y 2”.
Santander: la deuda de Nueva EPS colapsó al FCV
Gremios aseguran que la situación se puede agravar. Foto:Archivo El Tiempo
En Santander, la Nueva EPS permanece en crisis desde hace más de tres meses y la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV) anunció en febrero que debió suspender el servicio a pacientes de esta promotora de salud. Las razones: las millonarias deudas que impiden la compra de insumos y abastecimientos de los mismos.
Aunque la FCV manifestó en su momento que estaba abierta a colaborar, la situación llegó al límite. Y es que son más de 115 mil millones de pesos que se le deben al hospital, distribuidos de la siguiente manera: 85 mil millones de pesos de facturación, 5 mil pendientes por radicar y en pacientes que están hospitalizados actualmente son 20 mil millones de pesos.
"No tenemos recursos para comprar y así estamos descuidando las otras EPS que juiciosamente nos pagan. Es complejo, lamentamos mucho por los pacientes cardiovasculares y oncológicos, no es una situación que queríamos", asegura Víctor Castillo, presidente del Hospital Internacional de Colombia (HIC) y FCV.
A este anunció le siguió la crisis que tiene el hospital La Magdalena, en Barrancabermeja, entidad médica que recibe pacientes de varios departamentos como César, Bolívar, Antioquia y Norte de Santander. Primero, la institución de salud hizo un llamado de atención a la EPS para pagar todas sus deudas. Pero el llamado se reforzó con Andrés Manosalva, secretario de Salud de Barrancabermeja, quien se pronunció sobre el comunicado de la Clínica.
Fue enfático en presionar para que la Nueva Eps y las demás entidades hagan el pago oportuno para tener un efectivo servicio a los pacientes: "Es un llamado a la Nueva EPS para que se ponga al día para que no se paguen los platos rotos a los usuarios".
Entre tanto, El TIEMPO consultó con el Hospital Universitario de Santander (HUS), la entidad pública que también recibe a pacientes de cuatro departamentos, y manifestó que no hay dificultades con la Nueva EPS y la atención se está generando efectivamente a los pacientes de esta promotora de salud. Explicó que, por ahora, se ha logrado mantener el flujo de caja luego de que la EPS fuera intervenida
Eje Cafetero: incumplimientos constantes en pagos
El SES, Hospital de Caldas, ha sido uno de los afectados del Eje Cafetero. Foto:Hospital de Caldas / Jhon Jairo Bonilla
En la región cafetera, los centros de salud llevan meses denunciando las deudas de la Nueva EPS, razón por la cual un nuevo centro médico suspendió en los últimos días la atención a sus afiliados. Se trata del Hospital de Alta Complejidad del Magdalena Centro, que opera en el municipio de La Dorada (Caldas), pero que atiende a pacientes de departamentos como Tolima, Antioquia, Cundinamarca y Boyacá. Al momento, la deuda con este hospital supera los 60.000 millones de pesos.
El pasado viernes la institución envió un oficio a esta EPS, a la Superintendencia de Salud, al Ministerio y a la Dirección Territorial de Caldas, notificando sobre la deuda y el cierre de servicios.
“Debido al incumplimiento de pagos por parte de Nueva EPS, este hospital se ve obligado a suspender la atención a los afiliados de esta entidad. No hemos recibido pagos ni respuestas, y esto afecta la atención de miles de pacientes en cinco departamentos”, indicó el gerente encargado, John Jairo Beltrán Suárez.
De acuerdo con el gerente, solo se atenderán urgencias vitales y se suspenderán los procedimientos programados. “Es una decisión que nunca hubiéramos querido tomar. Nuestro hospital salva vidas todos los días, pero hoy su sostenibilidad está en riesgo. No es solo una deuda, es la salud de miles de personas, agregó Beltrán.
La entidad también hizo un llamado urgente a Nueva EPS, su interventor y demás autoridades competentes para que se generen pagos que permitan reabrir estos servicios de alta complejidad, una carencia en esta zona del país.
Este hospital, que lleva menos de dos años operando, tiene cuatro quirófanos, zona de hospitalización, unidad materna y unidad de cardiología no invasiva, cuidados intensivos, diagnóstico por imágenes y laboratorio clínico. Servicios que estarán suspendidos hasta nueva orden.
Situación similar se vive desde el mes pasado en la clínica La Sagrada Familia de Armenia, entidad que suspendió servicios a usuarios de la Nueva EPS debido a incumplimientos en los acuerdos de pago pactados.
El año pasado, esta clínica ya les había suspendido servicios a sus usuarios por una situación similar, lo que obligó a las directivas de la entidad prestadora de salud a continuar con los abonos a la deuda, que alcanza los 40.000 millones de pesos.
Es de anotar que, a finales de 2024, también hubo crisis en otros hospitales públicos y privados, varios de los municipios de Caldas y otros ubicados en la capital, como es el caso de Santa Sofía y el Hospital de Caldas, los cuales tuvieron que cerrar sus puertas a estos usuarios porque las deudas superan –para entonces- los 40.000 millones de pesos.
Los gerentes de ambas entidades decidieron reabrir los servicios luego de que la Nueva EPS se comprometa a hacer giros por el orden de 25.000 millones de pesos. Recursos que, según conoció este diario, se han venido enviando a estos y otros hospitales de Caldas de manera paulatina.
Al momento, la deuda de la Nueva EPS con los hospitales públicos y privados de este departamento cafetero está sobre los 900.000 millones de pesos. El aumento en esta cartera o la cesación de pagos de los acuerdos de pago pactados podría poner en riesgo la atención de más de 350.000 afiliados.
REDACCIÓN NACIÓN Y UNIDAD DE DATOS EL TIEMPO