¿Sabía que comer rápido puede afectar su salud? Estas son las cuatro consecuencias

hace 21 horas 13

En la sociedad actual, marcada por el ritmo acelerado de la vida, muchas personas adquieren el hábito de comer rápidamente. Aunque este comportamiento pueda parecer inofensivo, existen diversas consecuencias para la salud que pueden derivarse de comer a gran velocidad. A continuación, se detallan las principales repercusiones de este mal hábito.

1. Problemas digestivos y malabsorción de nutrientes

Comer rápido dificulta que el proceso digestivo se realice de manera adecuada. La falta de tiempo para masticar bien los alimentos impide que las enzimas salivales inicien la descomposición de los mismos. Como resultado, el estómago debe trabajar el doble para procesar los alimentos, lo que puede ocasionar indigestión, acidez estomacal y gases. 

Además, al no masticar correctamente, las partículas de comida llegan más grandes al intestino, dificultando la absorción de nutrientes esenciales como vitaminas y minerales. Con el tiempo, esto puede conducir a trastornos como el síndrome de intestino irritable o intolerancias alimentarias.

2. Aumento de peso y riesgo de obesidad

El cerebro necesita alrededor de 20 minutos para registrar que el estómago está lleno. Las personas que comen rápido suelen ingerir más alimentos de los necesarios antes de que su cuerpo envíe señales de saciedad. Este comportamiento puede generar un aumento en el consumo calórico, lo que está relacionado con un mayor índice de masa corporal (IMC). 

A largo plazo, comer rápidamente incrementa el riesgo de desarrollar obesidad, especialmente si se combinan estos hábitos con elecciones de alimentos procesados o ricos en grasas. También se ha asociado con la resistencia a la insulina y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

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Comer rápido puede causar problemas digestivos y malabsorción de nutrientes. Foto:iStock

3. Mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares

Comer con rapidez también se vincula con un aumento en los niveles de triglicéridos en sangre, un factor importante para el desarrollo de enfermedades cardíacas. Este efecto se debe principalmente al consumo apresurado de alimentos procesados o altos en grasas saturadas, los cuales elevan rápidamente el azúcar en sangre y la presión arterial. 

Además, el estrés generado por las prisas al comer activa el sistema nervioso simpático, lo que aumenta la liberación de hormonas del estrés, dañando así los vasos sanguíneos. Según estudios, las personas que comen rápido tienen un 50 % más de riesgo de sufrir síndrome metabólico.

4. Impacto en la salud mental y relación con la ansiedad

El acto de comer rápido a menudo refleja un estado de estrés o ansiedad. Esta conexión crea un círculo vicioso en el que la mala alimentación empeora el estado de ánimo, y la angustia contribuye a hábitos alimentarios desordenados. 

Comer rápidamente también reduce la capacidad de reconocer las señales naturales de hambre y saciedad, lo que puede favorecer trastornos como la bulimia o el comedor compulsivo. Además, al no disfrutar conscientemente de la comida, se pierde uno de los pequeños placeres cotidianos que contribuyen al bienestar emocional.

En conclusión, aunque comer rápido puede parecer una solución ante un día agitado, sus efectos sobre la salud son importantes y pueden generar problemas a corto y largo plazo. Reducir la velocidad al comer y dedicar tiempo a masticar adecuadamente los alimentos es una acción simple que puede mejorar significativamente la salud general.

Intente comer más despacio disfrutando de la comida, comerá lo que realmente necesita y su cuerpo se sentirá mejor.

Comer lentamente ayuda a mejorar la digestión, controlar el peso y promover el bienestar emocional. Foto:iStock

El Universal (México) /GDA

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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de El Universal (GDA) y contó con la revisión de un periodista y un editor.

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