No veo televisión: 'Se le critica porque no ofrece mucho más que ruido' / 'El otro lado', columna de Ómar Rincón

hace 1 semana 82

“!No veo televisión!” era una frase de exhibición intelectual en el siglo XX, y ahora es una práctica común de los jóvenes y la gente.

No ver televisión es muy prestigioso porque es considerado el medio más simple: está ahí siempre, elemental, hogareño, banal, cotidiano y poco interesante. Se le critica porque no ofrece mucho más que ruido, sobreactuaciones, risas, lugares comunes, precarios espectáculos.

Puede haber más razones de por qué no vemos televisión. El informe Reuters dice que el 70% de la gente no ve noticias porque hay exceso de políticos (digamos petros, uribes y benedettis) y todo es inseguridad, miseria y muerte (guerra de ciudades).

Le pregunté a una no-televidente de por qué no ve televisión, esto me dijo: "Porque entorpece la posibilidad de estar con otras personas, ya que la televisión era la mejor la mejor excusa para estar en un mismo lugar sin estar con otros, para no estar juntos".

Siento que es así, que la gente llega tan agotada del día que prende esa caja, se sumerge en ella y puede estar sentada junto a la otra persona y estar desconectado de esa persona.

Que porque está llena de novedades inútiles que te desconectan de las posibilidades de observar lo que es real, lo bello, lo sensible, lo humano. El resultado triste es que terminamos creyendo que eso que sale en la televisión es lo real, y lo que están haciendo es imponiéndote una vida.

Que hay exceso de oferta de programas, pero que es muy difícil y trabajoso seleccionar una mejor programación. No es que sea un asunto de no tener acceso, pero precisamente ahí está el punto: que hay tanta oferta de cosas que al final se te diluye el criterio de seleccionar algo que te saque del letargo cotidiano. El problema es de decisión, de esa capacidad cada vez más diluida de decidir qué quieres ver, cómo lo quieres ver y con qué criterios.

Me parece aberrante que una persona que trabaja 8 o 10 horas al día, lo primero que haga en la mañana es prender la televisión. Empezar así el día es una mala manera de arrancarlo porque ya se pierde la calma y se llena la cabeza y el sentimiento de escándalos inútiles.

Y además, las redes digitales son más televisión. Hay más televisión, pero cada vez más precaria, inútil, efímera, evasiva. Entonces, la televisión y las redes terminan siendo la opción más barata para no pensar y perderte.

La televisión y las redes deberían ser maneras de mirar el mundo, sus diversidades, sus culturas, sus modos extraordinarios de hacer la vida, pero se han convertido en dispositivos para verte a ti, a tus amigos y tus chismes locales. Te encierran y construyen tu propia cárcel de sentimientos y pensares.

Hay que reivindicar la capacidad de diferenciar, de tener criterio para ver la tele y las redes digitales. Y Ud. ¿por qué no ve televisión? O ¿por qué si la ve?

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