El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacudió al planeta este miércoles al anunciar la imposición de aranceles generales para más de 180 países en el mundo, desatando lo que muchos ven como una peligrosa guerra comercial.
Para medir el alcance de las medidas y su impacto en Colombia y la región, este diario conversó con Enrique Millán Mejía, miembro sénior en el Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council.
Donald Trump, anunció la imposición de aranceles generales para más de 180 países en el mundo. Foto:AFP - Istock
¿Cuál es su lectura general de los aranceles que anunció Trump este miércoles?
La orden ejecutiva que promulgó la Casa Blanca sobre aranceles recíprocos se basa en la declaración de una emergencia de seguridad nacional por considerar que los continuos déficits comerciales y condiciones, entre comillas injustas que padecen las exportaciones de Estados Unidos en todos los países del mundo, ameritan la imposición de unas medidas arancelarias compensatorias a ese tratamiento injusto y para nivelar los déficits comerciales.
La teoría es que sus productos son gravados con unos aranceles específicos en aquellos países donde no hay un acuerdo de libre comercio y, adicionalmente, enfrentan barreras no arancelarias en la modalidad de impuestos adicionales o manipulación de tasa de cambio u otras barreras que dificultan el acceso al mercado. Esto último, particularmente, para países con los que sí tienen un acuerdo de libre comercio.
Enrique Millán Mejía Foto:Cortesía Atlantic Council
Aunque Estados Unidos no excluyó a muchos países -solo otros que ya estaban sancionados con aranceles- sí dejó por fuera del nuevo gravamen muchos productos. ¿Cuáles y por qué?
Sí. En términos generales, la orden ejecutiva excluye, para todos los países del mundo varias categorías de productos.
En primer lugar, los energéticos, incluido el petróleo, los derivados del petróleo, los minerales y, particularmente, los minerales raros, por ser considerados materia prima crítica para la industria norteamericana. Al igual que los semiconductores, los productos farmacéuticos, los dispositivos médicos, ropa usada, y otros que ya fueron previamente afectados por una medida arancelaria, como el acero y el aluminio. En este sentido, la tarifa del acero y el aluminio permanece igual a lo que pasó hace un mes.
¿En qué situación queda América Latina?
Hay dos grupos. Primero están los países de América Latina que tienen un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (con la excepción de México), y que fueron sujetos de un arancel, que se podría considerar un arancel externo común del 10 por ciento, sobre la base gravable tarifaria del 0 por ciento que existía gracias a la negociación de esos.
Acuerdos de libre comercio no son modificados ni son desplazados por efecto de la orden ejecutiva. Foto:iSTOCK
Este grupo incluye a Colombia, Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Perú y Chile. Luego están los que no tenían acuerdo de libre comercio con Estados Unidos -y, por lo tanto, ya eran sujetos de algún arancel- a los que se les niveló con el 10 por ciento.
¿Y entonces qué pasa con los TLC que ya estaban firmados?
Los acuerdos de libre comercio no son modificados ni son desplazados por efecto de esta orden ejecutiva. Las demás disposiciones de los acuerdos están vigentes.
Lo que pasa es que la institucionalidad del acuerdo cambia en el sentido de que los acuerdos comerciales se negociaron para liberalizar los aranceles a un cero por ciento.
En el caso específico de Colombia, el acuerdo con Estados Unidos había logrado que más del 95 por ciento de los productos exportados desde Colombia a Estados Unidos entraran con arancel cero y una igual proporción de Estados Unidos hacia Colombia. En ese orden de ideas, a partir de la orden ejecutiva de este miércoles, los productos colombianos, con excepción de los mencionados arriba -hidrocarburos, minerales raros y las otras categorías- entrarán a Estados Unidos con un arancel efectivo del 10 por ciento.
Esto aplica para exportaciones significativas de Colombia como café, banano, flores, aguacate, mango, pimentón, manufacturas livianas, en confecciones, entre otras. Es decir, la orden ejecutiva que sale de una decisión unilateral de los Estados Unidos cambia la base gravable de lo que se negoció.
¿En qué situación quedan México y Canadá, los principales socios comerciales en Estados Unidos, pero que fueron excluidos en los nuevos anuncios?
Es importante anotar que para ellos están vigentes las órdenes ejecutivas del mes de febrero, que emanan de una declaración de emergencia por el tema de fentanilo y migración. Los productos canadienses y mexicanos que cumplan con la regla de origen -al menos el 65 por ciento esté hecho en la zona de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México- seguirán disfrutando esos beneficios y tendrán cero aranceles.
Aranceles de Trump Foto:ARCHIVO PARTICULAR
Los productos de la zona de libre comercio de esos países que no cumplan con la regla de origen, se les aplicará un arancel del 12 por ciento. Eso no aplica para exportaciones de productos alimenticios de México como aguacates, pimentones o café, donde compiten con Colombia. Esos entrarían este momento con cero aranceles, salvo que haya modificaciones.
Hay un arancel especial para las exportaciones de energía de Canadá del 10%, pero la orden ejecutiva es clara en señalar que lo que ya se había estipulado para México y Canadá no va a cambiar por efecto de la decisión de este miércoles.
¿Cómo cree que este tema va a evolucionar de aquí en adelante?
Es importante mencionar acá que este escenario abre la puerta para que los diferentes países del mundo, incluido Colombia, puedan entrar en una negociación bilateral para poder demostrar que sus exportaciones no afectan la seguridad nacional y recuperar el arancel que existía previamente. En el caso de Colombia, debo mencionar que, si bien no hay dudas de que el 10 por ciento es un sobrecosto a las exportaciones más estratégicas, ese sobrecosto va a ser absorbido, bien sea por una mayor competitividad del exportador en su proceso de producción o asumido por el importador, que le pasará el costo al consumidor final.
Indudablemente, esto va a generar un incremento en los precios de ciertos ‘commodities’ y ciertas materias primas en Estados Unidos, y puede haber un debilitamiento de las condiciones del mercado.
¿Y en el caso específico de Colombia?
En el caso de Colombia, el análisis habría que hacerlo sectorial. Ciertamente, hay sectores para los cuales el 10 por ciento puede significar un duro golpe porque implica sacrificar márgenes de ganancia. Pero para otros sectores en los que tenemos mayor competitividad frente a los vecinos de la región, Colombia seguirá manteniendo la ventaja competitiva por volumen y sobre todo por tradición exportadora.
Sin lugar a duda, las condiciones frente a México sí cambiaron. En este momento, México tiene una ventana de oportunidad, dadas las condiciones de América del Norte, pero estas podrían cambiar si las negociaciones entre los países no llegan a ninguna parte.