Dicen que los residuos que dejó la explosión están causando riesgo.

Los vecinos de Belén Rosales han tenido tiempo de asimilar lo que pasó, de analizar los caprichos del destino. La avioneta Piper Bimotor de matrícula HK5121, que cayó sobre sus techos, ya fue retirada. De la mañana aciaga del 21 de noviembre, en que murieron ocho personas, quedan los recuerdos. Y un cerro de escombros que mantienen viva la tragedia.

El avión, operado por la empresa San Germán, cayó el lunes sobre las casas de Rosales a las 10:15 de la mañana, después de haber despegado del Olaya Herrera y haber reportado una falla de motor. Con la caída, la aeronave explotó y voló todo a su alrededor.

Un día después de sacar los cuerpos de las ocho personas que murieron se retiró el fuselaje del avión, que quedó calcinado, casi colgando de las casas. Los vecinos que no fueron evacuados de sus casas, pero que sufrieron algunos daños, vieron cómo el martes, con maquinaria especial, se llevaban los restos de la aeronave. Entonces pidieron que, por favor, se llevaran los escombros que dejó el accidente.

Pero nadie les ha escuchado esa petición hasta ahora. El Dagrd, la entidad encargada de evacuar a las personas y prevenir el riesgo, dice que esa responsabilidad corresponde a la Aeronáutica y a la aerolínea.

Catalina Garcés, una de las vecinas afectadas, contó que se comunicaron con la empresa y desde allí les dijeron que los seguros deben responder. Es decir, hay que esperar que se estudie y se haga el trámite, algo que podría tardar tiempo.

Aunque nadie en la casa de Catalina quedó herido con la explosión de la aeronave, un muro se les vino al suelo, sobre el techo. “Mi techo no ha colapsado, pero sobre él hay pedazos de pared enormes y ya se le están viendo daños. Lo único que les pido es que, por favor, me saquen los escombros”, comentó la vecina.

Así como Catalina hay varios vecinos que están afectados por la no remoción de los escombros. En las imágenes compartidas, efectivamente, se ven montones de adobes destruidos, varillas y ladrillos que quedaron arrumados. “Se llevaron la avioneta y nos dejaron los escombros. Solo pedimos esa ayuda”, concluyó Catalina.

Por su parte, los investigadores de la Aeronáutica Civil señalaron que se están analizando las evidencias, con base en una comunicación sostenida con el piloto segundos antes de provocarse el siniestro en el barrio Belén Rosales.

En este audio, “el piloto (Julián Andrés Aladino Valencia) reportó mediante el llamado de emergencia internacional, el mayday, informando de una falla de motor. Como nos consta, el avión no pudo continuar el vuelo”, señaló Miguel Camacho, director técnico de investigaciones de accidentes de la Aeronáutica Civil.

El Colombiano