El alcalde faltó a la verdad sobre cómo fue creada la EPS y generó controversia. Ayer se prorrogó por cuatro meses decisión sobre liquidación.

Mientras la Gobernación, Comfama, varias fuerzas políticas del departamento y las directivas de Savia Salud están en una cruzada para salvar a la EPS de una posible liquidación, el alcalde Daniel Quintero anda generando ruido innecesario y ayer faltó a la verdad sobre la entidad.

En medio de su diatriba en Blu Radio, Quintero señaló que Proantioquia, Comfama y Sura se reunieron y acordaron que para que a Sura le fuera mejor iban a crear una EPS pública para mandar allí a los usuarios más vulnerables y “menos rentables”. De modo que lo “pulpito” –así se expresó refiriéndose a los usuarios– quedaran en Sura y los “pobres” en Savia. Y que por eso el servicio de Sura es bueno, a costa del de Savia.

María Inés Restrepo, exdirectora de Comfama, desmintió a Quintero y señaló que si un alcalde desconoce hechos y procesos de aspectos tan esenciales como la salud, evidentemente la ciudad que gobierna le queda grande.

Restrepo explicó cómo y en qué contexto se creó Savia Salud. La exdirectora de la caja de compensación recordó que hace más de una década Medellín fue una de las ciudades más golpeadas por el aumento de población con enfermedades y riesgos de alto costo, en medio de una de las peores crisis de salud y hospitalaria que ha atravesado el país. Con el aumento de pacientes de alto costo –apunta Restrepo– las prestadoras de salud empezaron a sucumbir, particularmente las del régimen subsidiado, por las millonarias pérdidas. “En ese momento Medellín alcanzó un millón de personas en situación vulnerable, la mayoría de pacientes de alto costo se concentraba en Medellín y esto ocurrió justo cuando los prestadores de salud destinados a atenderlos estaban desapareciendo”.

Comfama, que estaba a punto de retirarse por las dificultades para seguir atendiendo pacientes en el régimen subsidiado, promovió un encuentro con el alcalde Aníbal Gaviria, el gobernador Sergio Fajardo y el Ministerio de Salud, en el que acordaron que Comfama siguiera atendiendo a los pacientes del régimen subsidiado ante el riesgo de que los ciudadanos más vulnerables quedaran en el limbo.

Con el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y la Superintendencia se sentaron a diseñar una EPS mixta que tuviera capitalización de Gobernación y Alcaldía para resolver definitivamente la atención de los más vulnerables que ya en 2012 eran 1,2 millones. Durante los seis meses que tardó el estudio para crear a Savia, apunta Restrepo, Comfama atendió a estos pacientes con sus recursos. En marzo de 2013 finalmente nació Savia como EPS mixta.

La exdirectora de Comfama enfatiza en que está a disposición de cualquier persona la evidencia de que Savia es una fórmula público-privada que salvó miles de vidas de los antioqueños más pobres y a decenas de hospitales públicos. Por ello recalca que Quintero falta a la verdad.

Lo que sí lamenta es que Savia no haya alcanzado el punto de equilibrio por falta de capitalización suficiente de Gobernación y Alcaldía. Justamente, tras cinco años bajo vigilancia especial por su crisis financiera, Savia había garantizado una capitalización de $120.000 millones que desde junio está a la espera de aprobación por parte de la Superintendencia. Sin embargo, ayer venció la vigilancia especial y, en medio de los anuncios del nuevo gobierno sobre las EPS, 1,7 millones de usuarios están en vilo ante el riesgo de que la Super decida liquidar a Savia.

Luis Hernán Sánchez, director de Aesa, reitera que la liquidación de la entidad colapsaría el sistema de salud en Antioquia, entre otras razones, por los $250.000 millones que le adeuda Savia a la red pública ($500.000 millones sumando la deuda a los privados). El pago de esta deuda quedaría en el limbo, una pésima noticia para los hospitales públicos a los que las EPS les adeudan $1,1 billones. En los últimos cuatro años Savia redujo en un 47% sus deudas.

La otra crisis llegaría por cuenta de la facturación, pues muchos de los hospitales públicos de Antioquia son “saviadependientes” como el Hospital General y la IPS Universitaria que realizan los procedimientos de alta complejidad. De 331 contratos de Savia, el 72% son con la red pública. Y, finalmente, según Sánchez, la salida de Savia dejaría a la ruralidad desamparada. Savia realiza quimioterapias en municipios como Yarumal y Yolombó, atiende en albergues y lleva planes de atención y prevención a zonas rurales distantes.

María Inés Restrepo concluye que, paradójicamente, mientras Gobernación y Comfama redoblan esfuerzos para salvar a Savia, la Alcaldía no refleje esa misma responsabilidad: “no podemos tener un discurso sobre apoyo a los pobres sin respaldo de acciones”.

Juan Felipe Zuleta Valencia

Soy periodista porque es la forma que encontré para enseñarle a mi hija que todos los días hay historias que valen la pena escuchar y contar.