La peluquera que convierte el cabello en un lienzo

2 meses ago 22

El cabello cae lentamente, mientras que pequeños surcos se empiezan a ver en la cabeza del cliente. No sabe que viene después. ¿Una recta? ¿Un espiral? Tal vez algunos triángulos, flores, laberintos o llamas. Un patrón indígena o tal vez un mandala. Quien dicta no es su cabeza, sino la rasuradora que va en su mano.

Jenn se había sentado cuidadosamente en la silla, mientras alegremente hablaba de su día. No es sólo una clienta, sino una de sus más grandes amigas. Conversaron hasta que la caída del sol les dijo que era hora de comenzar. Jenn no la ha pasado bien y necesitaba liberarse.

Necesitaba un corte de cabello.

Y no hay nadie mejor que Rasureitor para ayudarla con eso. Con 36 años, esta artista bogotana busca generar un gran impacto en quienes disponen de sus melenas para crear arte.

No son cortes tradicionales lo que ella hace. De hecho, su filosofía es negarse a hacer un corte recto o por capas. La rasuradora no sólo corta el cabello,sino que dibuja cual pincel, que sobre el lienzo plasma creaciones únicas, basadas en lo que quiere el cliente y en lo que escucha de ellos.

Para ella, lo físico se convierte en una representación de los sentimientos más profundos.

Era el turno de Jenn Espejo, una chica feminista y trabajadora social, que necesitaba un cambio extremo. “Yo venía de un proceso de sanación. Yo me quedé calva debido a una depresión que me diagnosticaron en el 2017. Entonces inicié la búsqueda de alguien que pudiese darle forma a lo que estaba saliendo en mi cabeza porque habían muchos parches”, dice melancólica.

En la búsqueda de peluqueras, Jenn conectó con ‘Rasu’ cuando coincidieron en La Morada, una casa cultural feminista que había acogido a la artista para hacer algunos murales. Murales en donde plasmaba mandalas y patrones, así como lo hacía en las cabezas de sus clientes.

Espirales indígenas

Sus cortes siempre son diferentes.

Cortes de cabello de Rasureitor

Rasureitor se insipira en patrones indígenas y tribales para sus creaciones.

Cortes de cabello de Rasureitor

También busca reflejar lo que el cliente siente y necesita.

“Para mí era como ver un antes y un después. Quería reconstruir y recoger tras un episodio bastante fuerte. Después, con el paso del tiempo, se convirtió en un ritual, porque significaba la posibilidad de dejar atrás todo eso que pasaba entre corte y corte. Literalmente significaba cortar de raíz lo que pasaba”, recuerda la joven.

Y esto es lo que generalmente sucede con quienes llegan a sus manos. Buscan renacer y transformarse e incluso, según Jenn, sus sesiones de 60 minutos “son mejor que un antidepresivo”.

Con el paso del tiempo, sus clientes fueron quienes la empezaron a llamar ‘Rasureitor’, que viene del término Rasu-radora. La máquina se volvía una extensión de su alma cuando empezaba a trabajar.

Con su trabajo, esta artista ha buscado ayudar a poblaciones que, según ella, muchas veces han sido invisibles o estigmatizadas por la sociedad. Hablamos de grupos sociales que buscan liberar su alma por medio de mandalas, telarañas, patrones tribales o indígenas, cargados de significados personales.

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Según ella, “El pelo es algo muy significativo. Hace poco estuve en Berlín en una fundación de mujeres abusadas sexualmente y cuando entré al lugar una mujer me miraba a lo lejos pero no se acercaba. Entonces alguien me dijo: ‘esa chica que te mira tanto se quiere cortar el pelo pero fue abusada en condiciones muy duras y no soporta que nadie la toque. Pero quiere cortarse el pelo contigo’. Yo le dije que sería un honor.

Se sentó en la silla y empecé a tocar sus folículos capilares, con mucho respeto,canalizando su miedo. Entramos en un viaje, que para ella sería desbloquear el miedo y sentir que alguien la tocara con ternura. Ahí me di cuenta que lo que hago no es limpiar el pelo si no limpiar el alma”.

Es por ello que esto se vuelve a su vez un proyecto político, en donde quienes se sientan en su silla no sólo cuentan sus problemas y sueños, sino que forman parte de un grupo selecto que, con el cabello, desafía los obstáculos que impone la sociedad.

Rasureitor en Europa.

Artista Resureitor en Europa.

En su cédula dice que se llama ‘Milena’, pero en su cotidianidad es ‘Rasu’, la amiga y artista que busca cambiar la sociedad desde la peluquería.

“Más allá de lo físico es entrar en tu alma y plasmarlo en la materia pelo, es un momento íntimo, es un confesionario, es limpiar, renacer, sanar, ser quien quieres ser y sobre todo llevarse un lindo dibujo inspirado en nuestra naturaleza y tejidos indígenas de nuestro ancestros.”, explica emocionada.

Creció en San Cristóbal Sur, siendo la menor de cuatro hermanos y con un pasado lleno de “barrio”. Su infancia está llena recuerdos de ponchados y una que otra canción de Gotas de Rap, elementos que evocan al final un sentimiento de comunidad, de crecer rodeada por quienes la quieren y necesitan.

Sus comienzos se remontan a cuando era niña al salir de la peluquería. Con ojos curiosos veía que al final del día todas tenían el mismo corte de cabello y ser parte del común no era algo que le convenciera mucho. Con máquinas de afeitar y tijeras, utilizaba su cuarto como salón improvisado, para experimentar con el que sería su primer lienzo: su cabello.

Tiempo después pasó a estilizar las cabezas de sus amigos. Quince años atrás, antes de ir a fiestas de música electrónica, se encontraba con ellos para darles un toque propio. Algo que los identificara. Allí, siempre alguien tenía una máquina para cortar el pelo y fue el inicio de todo. Empezó a acercarse a quienes querían cambiar su estilo de vida, o darle forma a su personalidad

“Busco dar amor a través del tacto, la escucha y llegar a esas zonas rojas donde no entra ni el sol, el pelo ya es algo político, es un derecho que por ejemplo se les quita a los habitantes de calle, presos y a muchos lugares más en donde se les quita el derecho a la libre expresión sin tener acceso a un corte de pelo”, explica ‘Rasureitor’..

El trabajo que yo hago es tumbar los estereotipos. El cabello forma su propia identidad.

La artista se ha presentado en más de 80 escenarios, entre festivales de música, marchas, plantones, barrios de bajos recursos, bajo puentes, en cárceles, galerías y casas culturales, generando impacto en países como Austria, México, España y por supuesto, Colombia.

Hasta hace poco se encontraba en Europa haciendo un tour donde corto cabello en vivo a personas refugiadas, a colectivos 'queer' y más. Estuvo representando a Colombia en diferentes museos, así como fue invitada a demostrar su arte. Porque lo que talla con el cabello, se vuelve artístico y subversivo. De hecho, al tener esa vena artística, Rasueritor también ha explotado su creatividad en exposiciones y montajes. Uno de sus más grandes logros en Europa, ha sido trabajar en la obra 'House of desaparecidxs' de Pau Cheves Bonilla, en Holanda y  Austria. Allí hizo dirección artística de toda la obra, enfocándose en lo mismo que hace con el cabello: reivindicar a quienes han sido marginados u olvidados por el estado.

Cabe resaltar que muchas de las sesiones que hace son pagas. El cabello es alrededor del 80 por ciento de sus ingresos. Se apoya en algunas sesiones pagas de peluquería, pero a su vez explota su talento en la pintura y la música, que la ayudan a canalizar sus ideales, pero también a subsistir.

Pero aún así, ser artista de pelo siempre ha sido y será su primera opción, pues “El cabello es la tarea más hermosa que se me ha encomendado, es escuchar a una persona, sentirla, transformarla, sanarla, es la materia que me ha llevado a conocer a diferentes personas en el mundo, sin importar color, frontera, es universal humano y eso, eso es untarse de vida”.

LAURA NATALIA BOHÓRQUEZ
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO

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