Entre las nuevas caras de la junta se cuentan el exdirector del Hospital Pablo Tobón Uribe, Andrés Aguirre, y la directora del Museo de Antioquia, María del Rosario Escobar.

En su año número 32, la Fundación de EL COLOMBIANO estrena junta directiva. El propósito en esta nueva etapa, sostuvieron ayer parte de sus integrantes, será darle mayor visibilidad a cada una de las acciones que permiten que este ejercicio solidario se mantenga a flote en la ciudad y la región. En un encuentro que tuvo lugar en las instalaciones de este diario, la junta tuvo su primer encuentro en pleno, en cabeza del presidente de este Grupo, Ignacio Gaitán Villegas.

Con este y Andrea Gaviria (directora de la Fundación), son ocho los nombres que integran la junta directiva: dos que se mantienen, María José Pérez Gómez, representante de la familia Gómez Martínez, y Clemencia Tamayo Gómez, también de la misma familia. Entre las caras nuevas se cuenta, por su parte, con el exdirector del hospital Pablo Tobón Uribe, Andrés Aguirre; María del Rosario Escobar, directora del Museo de Antioquia; Juan Manuel Barrientos, de la firma de restaurantes El Cielo; Lina Hinestroza, de Primavera y Alma Rosa; Leopoldo Rother, vicepresidente corporativo de EL COLOMBIANO; y la politóloga Juliana Mejía.

“Vamos a mirar si la Fundación debe pasar a un nuevo estadio de su vida o si debe focalizarse en algunos temas particulares”, dijo Aguirre, el exdirector del Pablo Tobón. “Y es que es muy importante trascender esa noción de individualismo que nos está matando y volvernos a sentir vinculados con la realidad, porque, como decía Aristóteles, el bien individual solo puede lograrse a través del bien común. Las fundaciones lo que hacen, al final, es construir ese bien común, del cual nos beneficiamos todos”, agregó.

En el mismo tono se pronunció María del Rosario Escobar, quien destacó esta renovación como una oportunidad para tender puentes entre la tradición que ha venido manejando la Fundación y las necesidades de los tiempos que corren. “La Fundación se ha ocupado de aspectos solidarios a través de un gran evento, el Clásico de Ejecutivos, y hoy se plantea dar un paso nuevo, que esperamos vincule al periodismo a profundidad que ha venido haciendo con objetivos valiosos para la construcción de ciudadanía”, expresó.

La Fundación, valga la pena recordar, nació en 1980 y desde entonces se ha preocupado por apoyar a instituciones y entidades sin ánimo de lucro para mejorar las condiciones sociales, educativas, culturales y deportivas de la ciudad y la región. Su evento insignia es el Clásico de El Colombiano, justa de ciclismo que el próximo año cumplirá su edición número 50, con una prueba de fondo de 110 kilómetros.

Este evento, según María José Pérez Gómez, una de las mujeres que continúa en la junta, ha permitido que decenas de iniciativas reciban apoyo para cumplir con su misionalidad. En 2021, nada más, la Fundación entregó donaciones que superan los $120 millones, correspondientes a los ingresos de la versión 48 del Clásico. Ese año —el reporte de esta anualidad está por consolidarse—, diez instituciones sin ánimo de lucro se beneficiaron y lograron fortalecer sus programas de atención en los renglones de menores de edad en contextos de riesgo, así como adultos mayores.

“Con la Fundación se quiere empezar un trabajo distinto, con mayor visibilidad para las actividades que permiten la recolección de fondos. Hay una hoja en blanco que vamos a escribir, sin dejar atrás toda la historia”, dijo Pérez, luego de reiterar que el trabajo de la Fundación ha ayudado a fundaciones como la Casita de Nicolás, la Casa de Nuestra Señora de Chiquinquirá y otros procesos con poblaciones vulnerables

El Colombiano