La Aeronáutica Civil ya investiga a fondo las causas del accidente, teniendo un audio como su principal referencia.

Una comunicación del piloto con la torre de control del aeropuerto Olaya Herrera se convirtió en la evidencia clave para iniciar las investigaciones de la Aeronáutica Civil para empezar a esclarecer el accidente que se registró con un aeronave en el barrio Belén Rosales, que acabó con la vida de ocho personas el pasado lunes.

En este audio, “el piloto (Julián Andrés Aladino Valencia) reportó mediante el llamado de emergencia internacional, el mayday, informando de una falla de motor”, señaló Miguel Camacho, director técnico de investigaciones de accidentes de la Aeronáutica Civil.

Con base en algunos videos que se revisaron luego del incidente, se mostró que luego del llamado de emergencia “el avión no pudo mantenerse en vuelo y continuó en un descenso leve hasta impactar con las viviendas”, indicó un informe de esta entidad.

El personal de la Aeronáutica trabaja en el retiro de la zona del accidente de las piezas de la aeronave, una Piper PA31, adscrita a la empresa Aeropaca y no a Searca como se dijo en nuestra publicación de este martes. Las piezas serán trasladadas hacia el aeropuerto Olaya Herrera para iniciar las investigaciones.

“Esto será objeto de verificación con la inspección minuciosa al motor, para responder la pregunta de si fue una traba, una falta de presión o una falta de componente interno”, manifestó Camacho.

También se evaluarán otros factores para afirmar o descartar causas del accidente, como son el peso y el balance del avión al momento de la emergencia, que no dejó personas lesionadas en las siete viviendas afectadas.

Los resultados de la investigación se pueden demorar varios meses debido a que este avión no tenía caja negra ni registradores de vuelo. Ante esto se hará un análisis riguroso a cada componente y de ser necesario, estos serían enviados al extranjero.

En cuanto al tiempo que se demoró el piloto en reportar la emergencia luego de despegar de la pista del aeropuerto Olaya Herrera, el experto señaló que pasó un poco más de un minuto. Según se conoció, el piloto reportó la emergencia apenas levantó vuelo y pasó sobre la calle 30.

Cuando intentaba regresar al terminal aéreo, golpeó contra las edificaciones, partiéndose en tres partes y posteriormente explotando, situación que ocasionó la muerte de todos los ocupantes.

En este hecho perdieron la vida el piloto Aladino Valencia y el copiloto Sergio Guevara Delgado, además de los pasajeros Nicolás Alberto Jiménez Alzate, Melissa Pérez Cuadros, Jorge Mario Cantillo Martínez, Dubán Ovalles Quintero, Anthony Mosquera Blanquiceth y Pedro Pablo Serna.

Los familiares de todas las víctimas mortales se encuentran en Medellín y están recibiendo todo el apoyo por parte de Aeropaca. La Aeronáutica está pendiente de que se cumplan todos los requerimientos de atención a estas personas.

Se salvó de milagro

Las últimas tres habitaciones de la vivienda de Astrid Elena Córdoba Hernández quedaron completamente destruidas y calcinadas por cuenta del siniestro de la aeronave. Se salvó de morir porque una hora antes del suceso se había ido al parque de Belén a comprar víveres para su hogar.

“Salí a las 9:15 a.m. al parque de Belén y me di cuenta porque la vecina me llamó, porque no me veían salir. Me dijeron que se estaba quemando mi casa. Me sorprendí porque no dejé nada conectado. Me dijeron que mi casa se había incendiado, que había una tragedia”, relató la mujer, quien vive con otros dos familiares en la propiedad ubicada en un tercer piso.

Cuando se devolvió a toda velocidad, con apenas algunos víveres comprados, se encontró con que su morada estaba ardiendo y llena de bomberos que buscaban apagar el fuego.

De su casa poco se salvó. Además de los daños estructurales que ordenaron su evacuación todo lo que tenían en las habitaciones quedó destruido por el fuego.

Las otras dos viviendas de los pisos inferiores no sufrieron mayores afectaciones. En el segundo piso vive un grupo de estudiantes, mientras que en el primero reside una familia. “A ninguna de estas casas les pasó nada”, dijo.

Ella forma parte del grupo de 17 personas que fueron evacuadas por el Dagrd mientras se evalúa el estado de las cuatro propiedades más afectadas y se determina si estas deben ser repotenciadas.

Con resignación acepta que debe dejar su casa y dice estar tranquila porque tiene mucha gente que le da techo. “Tengo mucho para donde irme, donde mis hermanos o algunos amigos”. Aún así espera que le respondan por los daños, pero sabe que no será pronto

Santiago Olivares Tobón

Periodista por pasión. Me gusta contar las historias de la ciudad desde todos sus puntos de vista y mostrar lo bueno y lo malo de nuestra realidad.